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Don Andrés Iniesta Luján

Dice el refrán: “No hay fecha que no se cumpla ni plazo que no se venza”, y para el número 8, Don Andrés Iniesta Luján, su tiempo como jugador del Futbol Club Barcelona llegó a su final. El capitán blaugrana ha decidido que es hora de dejar al club de su vida. El héroe del Mundial de Sudáfrica 2010 prefiere navegar en el ocaso de su carrera hacia horizontes lejanos. Un jugador cuyo nombre es sinónimo de éxito. Un jugador de grandes citas, de momentos importantes y de triunfos. Un hombre discreto, tímido y de pocas palabras. Un nombre que está grabado con letras de oro en la historia de España y del Barça. Un jugador que dejará un enorme vacío en el Barça con su partida.

Hablar de Andrés Iniesta es hablar de fútbol en su estado más puro y estético. Es un futbolista que nos hace ver más allá de las estadísticas, de la frialdad de los números y la estrechez de los datos. También nos hace recordar que el físico no es nada sin el talento. Nos hace tener muy presente que la edad mina ciertas facultades, pero nunca toca al genio. Y Don Andrés tiene magia eterna en las piernas, pero, sobre todo, clase a raudales, tanto dentro como fuera de la cancha. No por nada le dicen el Ilusionista.

Cuando Pep Guardiola lo vio en la Masía, las fuerzas básicas del Barcelona, le dijo a Xavi: “Tú me retirarás a mí, pero éste nos retirará a los dos.” Andrés Iniesta Luján debutó en el Barça en 2004 y lo hizo como mediocampista defensivo. No obstante, su balance, control de balón, agilidad, inteligencia y regate hicieron que fuera adelantado su posición hasta convertirse en un mediocampista ofensivo con tintes de artista. Aunque su versatilidad le permitía jugar abierto por ambas bandas. Por lo tanto, podía ocupar cinco posiciones diferentes sobre el verde. Como mediocampista ofensivo sus dotes futbolistas brillan al máximo, pero su rendimiento en las otras posiciones también ha sido espléndido.

Su estilo de juego representa a la perfección las enseñanzas de La Masía: moverse, recibir el balón, pasar, moverse, ofrecerse, recibir, pasar. Parecerá algo sencillo, pero en esa aparente simpleza existe la complejidad en la que confluyen la velocidad, la precisión, la inteligencia y la visión. Características básicas para entender por qué Don Andrés es un futbolista de talla mundial. Una de las cosas más difíciles en cualquier deporte es ejecutar como si fuera fácil y Don Andrés parece que todo lo hace sin esfuerzo. Muy pocos futbolistas dominan esta filosofía como Iniesta. Es de sus máximos exponentes.

Aunado a lo anterior, Iniesta posee una técnica individual exquisita. Su regate en corto es digno de admirar, su interpretación de los espacios le permite recibir el balón con comodidad y colocar pases pases milimétricos para sus compañeros; entiende a la perfección los momentos del juego: cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo controlar y cuándo apretar. Su lectura del partido y de los rivales le permiten ubicarse, tanto a la defensa como al ataque, y así estar en la mejor posición para ayudar a su equipo. Un virtuoso con el balón en los pies y una lumbera sin él.

Sí Michels, Cruyff y Guardiola fueron próceres del denominado tiki taka, Iniesta, junto a Xavi, Messi, Busquets y compañía, lo perfeccionaron en la práctica. ¿De qué sirve una idea si no se ejecuta? E Iniesta lo ha ejecutado con la maestría que le permite el talento desbordante que posee. Ha sido piedra angular para que en el Barça se haya instaurado una cultura ganadora. 32 títulos desde el debut del de Fuentealbilla: 9 ligas, 6 Copas del Rey, 4 Champions League, 7 Súpercopas de España, 3 Súpercopas de Europa y 3 Mundiales de Clubes.

Su influencia no se limita al club de la ciudad condal. Su papel en la selección española ha sido protagónico. Dos Eurocopas y un Mundial, siendo el gol que hizo en la final de 2010, ante Holanda, en Johannesburgo, un momento ya icónico para España y para Iniesta. Un gol que le ha valido ser aplaudido por la afición de casi todos los estadios de España (siendo San Mamés la excepción), incluso en el de los rivales más acérrimos del Barça. Cómo dijera alguna vez Luis Aragonés (qepd): “Iniesta nos da muchísimo. Es el jugador que más da a España.” Sin duda, Iniesta ha dado mucho a España y tendrá una última oportunidad, el próximo mes de junio en Rusia, para seguir brindando alegrías vestido con la Roja.

Y, sin embargo, a pesar de toda su grandeza en la cancha, Iniesta es bastante discreto fuera de ella. Sin escándalos, sin salidas de tono, sin declaraciones incendiarias, ni puyas en redes sociales. A pesar de su palmarés, Iniesta nunca ha demostrado que haya perdido el piso y sus propias palabras así nos lo indican:

¿Héroe? ¡Pero qué va! Me siento muy querido, es evidente. La afición me demuestra su cariño a cada paso. Pero un héroe es otra cosa. Héroes son los que luchan contra una enfermedad, o el que tiene que emigrar para dar de comer a sus hijos… Yo soy un privilegiado que juega al fútbol y que a veces tiene la suerte de hacer feliz a mucha gente metiendo un gol o dando un pase, ayudando a ganar un partido. Y eso es lo bueno de esta selección, que hemos dado un día de alegría a esos héroes anónimos sin muchas ocasiones para sonreír. No sé, eso creo. Además, yo nunca he ganado solo nada, lo hemos conseguido entre todos. Esa es nuestra fuerza, ser conscientes de que somos un equipo y que nadie es mejor que nadie.

El sábado 28 de abril de 2018, en la final de la Copa del Rey, su última final vestido de blaugrana, Iniesta dio un recital. Y a muchos les hizo pensar si Don Andrés, el Ilusionista, no podría seguir jugando en el Barça. Sin embargo, las fuerzas de las piernas de Iniesta ya no son las mismas. Y, con las recientes contrataciones del club junto a la demandante exigencia de ganarlo todo, sería una injusticia para una leyenda culé verse relegado a la banca y jugar sólo unos cuantos minutos.

No, Iniesta merece despedirse en sus términos y condiciones, Merece marcharse con su dignidad intacta, con su legado impoluto y su lugar en la historia, tanto en el club como en la selección intacto Es el momento ideal para que Iniesta suelte la mano del Barcelona, del club que lo acogió para verlo convertirse en toda una leyenda. Es la hora de que el único jugador que ha sido elegido como el jugador partido de una final de Champions (2015), de Eurocopa (2012) y de un Mundial (2010) deje su casa por la puerta grande. Es el momento elegido para concluir su carrera en otra liga, probablemente en China.

Don Andrés deja al Fútbol Club Barcelona con las vitrinas cargadas de trofeos y a los aficionados con el recuerdo de incontables exhibiciones futbolísticas, aunque los números, fríos e injustos con lo imponderable, puedan indiciar lo contrario. Sí, Iniesta no fue de muchos goles, pero los suyos fueron trascendentales. Sí, Don Andrés nunca fue el máximo repartidor de asistencias, pero su aportación fue incuantificable. Sí, Iniesta no era el líder en las tablas de estadísticas, pero dominó el juego como lo hacen los elegidos. Sí, Don Andrés no tiene un Ballon D’or, pero se ganó el respeto de sus compañeros y rivales. Porque la trascendencia de Iniesta se mide en el impacto que tuvo cuando su equipo y su selección más lo necesitaron. Porque, en un deporte que premia al goleador, Don Andrés Iniesta Luján se sublimó desde la técnica sublime, el regate ilusionista, el pase quirúrgico y el gol imborrable.

Don Andrés Iniesta Luján, nunca hará aspavientos de su genialidad, pero el balón lo grita con todo su esplendor… y todos hemos atendido a ese llamado.

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Silverlune24

Silverlune24

Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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