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Super Bowl LI: El mejor de la historia.

El 3 de febrero de 2008, los Gigantes de Nueva York estaban tratando de dar la vuelta al partido, ante unos Patriotas que esperaban terminar invictos la temporada. Era 3&5 desde su propia yarda 44. Eli Manning evita la captura y lanza un pase desesperado que iba cayendo dentro del territorio de los Pats. David Tyree saltó y, de manera milagrosa, atrapó el pase, usando el caso para evitar que el balón cayera.

 

Algunas jugadas después, los Gigantes encontrarían la zona de anotación y, contra todo pronóstico, ganarían a los favoritísimos Patriotas, que veían truncada su racha perfecta.

9 años después, con 2:21 en el último cuarto, Nueva Inglaterra trataba de empatar el partido ante los Halcones de Atlanta.  Tras ir perdiendo por 25 puntos en el tercer cuarto, los Pats buscaban la zona de anotación para poder empatar y enviar el juego a tiempo extra, para sorpresa de Atlanta y todos los que presenciaban el partido.

En su propia yarda 36, Tom Brady, desde la formación escopeta, lanza hacia Julian Eldeman, el balón es desviado, y, así como Tyree, Eldelman logra una atrapada imposible. Por encima de dos defensivos, el número 11 de los Patriotas evitó que el balón cayera y logró una de las atrapadas más memorables en la historia del Super Bowl.

Porque si hay una palabra para describir el Super Bowl LI, jugado en Houston, es excepcional. Aunque al principio no parecía que fuera a serlo. Nadie podía imaginar un desenlace tan sorpresivo tras una primera mitad cargada totalmente a favor de los Halcones de Atlanta.

Matt Ryan, el flamante Jugador Más Valioso de la temporada, fue imparable durante los primeros 30 minutos. La ofensiva de Atlanta en el segundo cuarto fue una aplanadora que no daba opciones a la defensa de Nueva Inglaterra, constantemente superada por tierra y por aire. Mientras que la defensiva era una pesadilla para Tom Brady y compañía. Un balón suelto cuando los Pats iban camino a empatar, puso a los Halcones en posición de ampliar el marcador 14 – 0.

Y también fue la defensiva la responsable de ampliar aún más el marcador. Una vez más, los Patriotas buscaban poner los primeros puntos para su causa, pero una intercepción devuelta para anotación puso aún mayor distancia para Atlanta en el marcador. Para terminar la primera mitad, los Pats romperían el 0, tras conectar un gol de campo, luego de que su ofensiva terminará cuando Brady volvió a ser golpeado por los frontales de los Halcones.

Tras el show de Lady Gaga -quién demostró que no se necesita más que un buen artista para ofrecer un buen espectáculo de medio tiempo-, Atlanta siguió a lo suyo: deteniendo a los Patriotas y aumentando la ventaja en el marcador. 28-3 y Super Bowl parecía terminado.

Pero Nueva Inglaterra tiene en Bill Belichick a un entrenador de época y en Brady a uno de los mejores -sino el mejor- quaterback de todos los tiempos. Poco a poco, comenzaron a acercarse en el marcador. Touchdown antes de terminar el tercer cuarto y punto extra fallado. 28-9 y quince minutos por delante.

Claro, para que una remontada de estas características ocurra, se necesita una conjura de diversos factores, uno de ellos que el otro equipo comience a cometer los errores que abran la puerta a que el rival termine por meterse en el partido. Y ése error llegó tras un balón perdido por Matt Ryan y recuperado por los Patriotas en el campo de los Halcones. Un gol de campo previo y el touchdown que vino tras ésa jugada -con la conversión de dos puntos- cerró el partido a una posesión y a 8 puntos.

Sin embargo, todo pareció terminar cuando Julio Jones hizo la atrapada que parecía un eco de lo que hizo Tyree en 2008.

Los Halcones estaban en posición de gol de campo. 3 puntos con los que hubieran aniquilado cualquier esperanza de los Patriotas. Pero, inexplicablemente, decidieron lanzar el balón cuando parecía que era el escenario ideal para correr y correr. Ryan perdería yardas al ser detenido 12 yardas atrás del a línea de golpeo y un castigo por sujetar sacaría a Atlanta de zona de gol de campo y los forzaría a despejar.

Entonces, llegaría Brady, llegaría la atrapada de Edelman. Llegaría James White que fue el héroe inesperado para su equipo, anotando el touchdown. Llegaría Amendola para empatar el partido. Llegaría la sorpresa, la remontada y, por primera vez en un Super Bowl, llegarían el tiempo extra.

Los Pats ganarían el volado. Con el momento a favor, avanzaron 75 yardas para que James White corriera las últimas dos para ganar el partido. Lo impensable había sucedido. Lo histórico había pasado. Y los que fuimos testigos no lo olvidaremos. Porque cuando pensamos que ya nada puede sorprendernos, partidos como el de ayer nos recuerdan que, en el deporte, cómo en la vida, todo es posible y que la gloria está para el que quiera tomarla.

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Silverlune24

Silverlune24

Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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