PrincipalZona Sportie

Selección Mexicana: El TRI entre el querer y el ser

29 de junio de 2017, y, así como pasó en 1950, 1998, 2005 y 2014, otra vez la Selección Mexicana cayó derrotada. Como en 1950, perdió 4 a 1. Como pasó en 1998 y 2005, su victimario fue Alemania. 2 de julio de 2017. México parece que obtendrá el tercer lugar, pero, así como pasó contra Holanda, el TRI dejó ir la ventaja y terminó perdiendo, como casi siempre. Como es su costumbre.

Y, como siempre que pasa cuando el TRI, esa selección cargada de expectativas y posibilidades, se topa con la misma pared, los dedos acusadores apuntan sin reparos. Los analistas, periodistas y “expertos” invierten incontables minutos en televisión buscando explicaciones para la enésima decepción. Se caen en los mismos tópicos, lugares comunes (culpar al árbitro No era penal) y clichés (Si hubiera justicia, México hubiera ganado). Y, al final, nunca se resuelve la cuestión de fondo: ¿por qué el TRI nunca logra trascender?

Porque ahora el TRI tiene al villano perfecto, a su chivo expiatorio ideal: Juan Carlos Osorio. Claro. El colombiano ha pecado de necedad y ha cometido errores, eso es innegable. Las ya tan mentadas rotaciones y el improvisar jugadores en posiciones que no son las ideales, han terminado por causar que el análisis y la crítica se centren en esos factores. Nos quieren vender que esta es la mejor generación de futbolistas -dado que hay una buena cantidad de ellos jugando en Europa-, por lo tanto, la culpa no puede ser de ellos, o del sistema futbolístico mexicano. Cuando el problema es mucho más profundo que el técnico en turno. El problema es ubicar al TRI en su realidad, al futbolista mexicano en su contexto verdadero y al sistema en su lugar.

Juan Carlos Osorio

Si hacemos un repaso histórico del TRI, caeremos en cuenta que es hasta la década de los ’90 –tras el penoso incidente los cachirules,- fue cuando México logró dar el salto competitivo. Antes, rara vez avanzaban a fases finales en los Mundiales. Salvo en los Mundiales organizados en casa, en los demás se iba sólo a participar y no a competir. Pero, tras la Copa América del ’93, México logró dar pasos hacia el frente. Se llegó por fin a una instancia de eliminación directa en un Mundial fuera de casa (Estados Unidos ’94). Por fin se lograba competir. Entonces, la afición empezó a creer que el futbol por fin daría una selección ganadora más allá de las fronteras de CONCACAF. Se empezó a menospreciar a los rivales de CONMEBOL (salvo Argentina y Brasil) y se creyó que se podía tutear con las potencias mundiales.

Final de la Copa América ’93

Pero fueron pasando los Mundiales. Los octavos de final se convirtieron el techo del TRI. Como lo hizo Bulgaria en el ’94, Alemania, Estados Unidos, Argentina dos veces y Holanda significaron el duro golpe de realidad para la selección. Sobre todo, la derrota en 2002 a manos de los vecinos del norte. Esa dolió más porque no se supo ser favorito. Y, cuando se tuvo el pase ante los otros rivales, las desatenciones y la fragilidad mental terminaron por dejar al TRI en la orilla.

(Photo by Shaun Botterill/Getty Images)

Sin embargo, el título olímpico de Londres en 2012, y los dos mundiales sub 17 (2005 y 2011), volvieron a hacer creer a la afición que el TRI estaba listo. Que ahora sí estaba listo. Los futbolistas dejaban atrás el síndrome del jamaicón para buscar ser exitosos en las ligas europeas de élite. Iban haciéndose de un lugar en sus equipos, siendo titulares, teniendo minutos y ganando títulos. La afición, que se reponía de las frustraciones y decepciones, volvía a creer.

Todo la anterior exacerbado por la prensa, esa prensa aspiracional, que busca que la afición se enganche, que crea y que consuma sin reflexionar. Cada ciclo mundialista, renuevan la fábrica de ilusiones. Nos venden lo que quieren que el TRI sea, pero no lo que es. Cada torneo que disputa el TRI, trata de vender la idea que la selección mexicana tiene reales oportunidades de ser campeón o, mínimo, de llegar a finales. Busca justificar las derrotas argumentando injusticia futbolística y que el TRI compite, pero el destino conspira siempre en su contra. Criticar parece estar vetado. Si alguien se atreve a ello, a decir la palabra fracaso o cuestionar la mediocridad, se le acusa de frustrado o de malinchista. Así funciona la maquinaria atrás de la playera verde.

#Noerapenal

Aunque también está esa prensa que ataca desmesuradamente todo. Esa prensa, y ese sector de la afición, que critica destructivamente sin aportar realmente nada a la discusión de como lograr una selección que cumpla con todas las expectativas que generan los medios con el visto bueno de los dueños del balón.

Es por todo este contexto que cuesta trabajo encontrar el punto medio y la realidad del futbol mexicano a nivel de selección y de su liga. El TRI pasa de ser el mejor al peor en un chasquido. No hay mesura. El extremismo es lo que impera. Mientras tanto, los directivos siguen buscando la manera más rápida de ingresar dólares y más dólares a las arcas. Mientras en lo deportivo no ocurra una catástrofe (quedar fuera de un Mundial), ellos están satisfechos, aunque no exista un proyecto que tenga éxitos reales. Por algo siguen organizando partidos anodinos en Estados Unidos, explotando la nostalgia de los paisanos que viven allá.

El verdadero problema del TRI es de estructura. Siempre ha sido ese el problema. Nunca se ha definido a qué se quiere jugar y cómo se quiere ejecutar ese juego. Cambian los técnicos, los federativos y los jugadores, pero esa cuestión sigue sin ser resuelta. Se quiere ser, pero no se camina por el rumbo para dejar de aspirar. Brasil, cuando traicionó su esencia, sufrió una de las derrotas más dolorosas de su historia. Italia siempre termina por volver a lo que domina. España sabe a que jugar y como jugar. Alemania tiene un sistema de trabajo clarísimo que lo traslada en éxitos y títulos. Chile tiene un estilo y lo ejecuta. Los grandes equipos tienen claro que está en su ADN y son fieles a ello. ¿Y México?

Imágenes muy familiares para el TRI y su afición

Pasó otro torneo con los mismos resultados de siempre: queriendo ser, pero terminar siendo lo que innegablemente es. Es momento de que nos dejemos de espejismos. Toca entender que el TRI, que la selección mexicana es un equipo de clase media, así como sus jugadores. Ganará con sus sustos a los equipos que le tienen que ganar. Competirá con los equipos que están a su nivel y rara vez podrá ganar a los que están por encima. El TRI no es y nunca ha sido un equipo de élite. Entre más pronto se entienda, a este equipo se le exigirá lo que corresponde y en su justa medida, hasta que ellos mismos, en su desempeño y logros, nos indiquen que dejaron de querer para finalmente ser.

Dragon Ball Super 97 - Goku y el Universo 7 - Pandemonium.com.mx
Anterior nota

Dragon Ball Super Episodio 97 – Comienza el Torneo del Poder

Siguiente nota

Animes clásicos en TV: Tres razones por las que nos emociona

Silverlune24

Silverlune24

Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

Nadie ha comentado :(

Leave a Reply