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Real Madrid 2 vs Barcelona 3: …Y entonces, Lionel Messi

Hay partidos que generan afición a un deporte. Cuando el nivel desplegado es tan alto, cuando hay grandes jugadas, cuando hay intensidad, cuando hay entrega, cuando hay pasión cuando se deja todo en el campo de juego, el deporte se reivindica porque significa que vimos un espectáculo. Y, en el Clásico español disputado en el Bernabéu, vimos un partido un espectáculo digno del deporte más popular del mundo. Un partido que decidió Leo Messi.

Sin Neymar, el Barça se encomendó más a Messi. Si los culés siguen vivos en la Liga, en gran parte se lo deben al 10. Por su parte, el Madrid, con Bale recuperado y con un buen paso por la Champions League, partía como favorito. De ganar, daban un golpe definitivo para ganar la liga tras 5 años sin alzarse con el título doméstico.

Zidane apostó por la BBC. Luis Enrique por Paco Alcácer y Jordi Alba para ocupar la banda izquierda. Ambos equipos con el 4-3-3, pero con disposiciones diferentes. El Madrid con su voracidad, verticalidad y ataques directos. El Barça con el toque, las combinaciones y paciencia para encontrar espacios.

Los primeros cinco minutos fueron para el Real Madrid. Parecía que el Barcelona revivía la pesadilla de París y Turín. Los blancos ahogaban a los blaugranas con la presión alta. Ter Stegen fue exigido desde los albores del encuentro. Y es que el meta alemán es el inicio del ataque del Barcelona. Cuando las bandas están cerradas, como lo estuvieron en esos minutos de agobio, Marc André encontró en Busquets la válvula de escape. Sergi Roberto sufría a Marcelo y Alba no encontraba en Alcácer el apoyo necesario para frenar las subidas constates de Carvajal.

El Barça se sacudió la presión una vez que la pelota encontró a Messi, que retrasó su posición para poder ser el tercer eslabón en la construcción del juego ofensivo culé. Zidane, entendiendo la importancia de desarticular el medio campo culé, encargó a Modric perseguir a Iniesta y a Kross bloquear a Rakitic, mientras que Casemiro debía ser la sombra de Messi. Y si bien el rosarino entraba en juego muy lejos del área rival, sus arrancadas eran un peligro. Al cuarto de hora provocó la amarilla para Casemiro, condicionando así sus posteriores encuentros con Messi.

El Madrid era más energético que preciso. Bale regresó al 11 para demostrar, otra vez, que no está y no se le debe esperar. Media hora y una nueva lesión hizo que tuviera que abandonar el campo. Aunque cada llegada o centro al área tenía el aroma de peligro, sobre todo por las internadas de sus lateras, veneno puro para cualquier zaga. Tras un cobro de tiro de esquina despejado a medias por Ter Stegen con el puño, el recentro de Marcelo tomó muy mal parada a la defensa visitante. Ramos remató al poste y Casemiro no tuvo más que empujar a puerta vacía.

El 1 a 0 terminó por activar al Barça, que se repuso pronto. Messi -con la boca sangrante por un codazo de Marcelo-, que fue el alfa y el omega del ataque, tejió una jugada vintage del Barça con Busquets y Rakitic. Luis Suárez, de partido discretísimo -perdido entre Ramos y Nacho-, dejó pasar para que el 10 quebrara a Carvajal y anotara el empate con preciso disparo que hizo inútil la estirada de Keylor.

Para el segundo tiempo, el partido se rompió. El Madrid era más peligroso con Asensio. Así como Messi era el motor de los culés, cada internada por derecha del mallorquín era venenosa para la defensa blaugrana. Los porteros eran cada vez más exigidos. Ter Stegen sacó una mano prodigiosa a un remate de fuera del área de Kroos y, como potero de balonmano, atajó con el pie un cabezazo picado de Benzema. Keylor hizo lo propio a disparos de Alcácer, Suárez, Messi y un remate de cabeza de Pique. Intercambio de golpes que suele favorecer al Madrid terminó por dejarle mal parado.

Zidane, por precaución, sacó a Casemiro al que le habían perdonado la segunda amarilla. En su lugar, Kovacic que también vio amarilla porque, al igual que el brasileño, fue incapaz de frenar a Messi. Pero fue otro croata el que tomaría protagonismo. Nuevo intento de Messi por el centro, balón rebotado que le cae Rakitic. Ivan no lo duda y su soberbio zurdazo fue inatajable para Keylor.

El Madrid no sólo perdía en el marcador, sino también en el factor psicológico. Llegaban tarde a los balones divididos y perdieron todo orden. El panorama se complicaría más cuando Ramos entró con los tacos por delante en un intento por detener a Messi. Roja directa y a bregar con 10.

Pero si algo caracteriza al Madrid -sobre todo a este Madrid de Zidane-, es que, cuando está contra las cuerdas, se vuelve más peligroso. Zidane apostó por James en lugar de un nulo Benzema. El colombiano siempre que ingresa a verde quiere demostrar que Zizou se equivoca al no contar más con él y tenerlo condenado en el banquillo de suplentes. No hubo bandera blanca del Madrid, que, aprovechando las desatenciones defensivas del visitante, logró empatar el marcador. Busquets perdió la marca de James, quien remató el centro de Marcelo ante un Ter Stegen que nada pudo hacer.

El empate daba media liga al Madrid, que pareció olvidar que con ese marcador bastaba. Se lanzaron al frente buscando el gol del triunfo. Y, en el tiempo de añadido, esos minutos que tanto le han dado al Madrid, fue cuando Messi se agigantó en casa de Cristiano, cuya presencia en el verde fue meramente anecdótica.

Sergi Roberto recuperó una pelota, devoró metros en una frenética carrera y, tras escala en André Gomes, Jordi Alba pasó con precisión a Messi, quien, de primera y con un zurdazo letal, le diera el triunfo al Barcelona en la última jugada del encuentro.

Cuando el Madrid navegaba con todo el viento a favor, Messi, que llegó a 500 goles oficiales con el Barça, cambió el rumbo de los Anemoi, y apretó la disputa por el título de La Liga. Porque, aunque sea cuestionado y criticado, no se debe descartar a Messi.  Y el Madrid lo sufrió en el Bernabéu. Hay Liga y el título está ahí para quien más lo quiera.

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Silverlune24

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Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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