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Mundial México 1970: La consagración del fútbol

El Mundial de México 1970 tuvo todos los elementos para ser considerado como uno de los mejores de toda la historia de este certamen. No sólo se conjuntaron una pléyade de jugadores con un nivel de rendimiento altísimo: Pelé, Beckenbauer, Cubillas, Charlton, Rivera, Müller, y selecciones con un juego de conjunto maravilloso, sino que se dieron partidos memorables, jugadas inolvidables, goles que trascienden el tiempo y postales eternas. Fue el Mundial que dio el primer paso hacia la modernidad, pero, sobre todo, fue el de la consagración, tanto del jogo bonito como del O Rei.

 

Para organizar la novena Copa del Mundo, Argentina, Australia, Colombia, Japón, México y Perú lanzaron su candidatura para ser los organizadores. Tras el cabildeo, las candidaturas de México y Argentina fueron las finalistas. Era la primera vez que un país norteamericano mostraba un interés oficial en organizarla. El 8 de octubre de 1964, en el congreso de FIFA en Tokio, México obtuvo 56 votos contra 32 de Argentina, por lo que fue el primer país no europeo y no sudamericano que hospedaría el Mundial.

La elección de México generó cierta controversia, debido a que la altitud (la ciudad de México está a 2,250 metros sobre el nivel del mar) podría afectar a los jugadores y el desarrollo de los partidos. Y, dada la diferencia horaria con Europa, los partidos tenían que jugarse al mediodía para poder ser televisados y vistos en aquella parte del mundo, por lo que la temperatura era otro tema que considerar. Sin embargo, estos asuntos pudieron gestionarse con éxito.

México buscaba seguir dando una imagen de vanguardia y solidaridad, aunque su contexto sociopolítico no era tan sencillo. En 1968 había ocurrido la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco en la Ciudad de México, en el marco de una protesta contra el autoritarismo del gobierno y la libertad de presos políticos. Económicamente, el espejismo del “Milagro Mexicano” estaba llegando a su fin. La inflación crecía, así como el déficit en las finanzas públicas, lo que dio pie a crisis consecuentes que siguen hasta nuestros días. Sin embargo, nada de lo anterior se vio reflejado en un torneo que fue bien organizado (gracias a la experiencia obtenida al ser sede de los Juegos Olímpicos de 1968) y, sobre todo, muy bien jugado.

Participaron 68 equipos en el proceso de calificación. México e Inglaterra contaban con boleto directo, por lo que había 14 cupos disponibles. Por primera vez, y tras el boicot al Mundial de 1966, África y Asia contaron con un lugar directo asegurado. Se acabaron los repechajes para estas dos Confederaciones. Europa contó con ocho cupos y, además, había uno para la CONCACAF y tres para CONMEBOL. Así, URSS, Italia, Alemania Occidental, Bélgica, Bulgaria, Checoslovaquia, Suecia y Rumania (primera aparición desde 1938) participaron por la UEFA. Por CONMEBOL, Perú volvía después de 40 años para acompañar a Uruguay y a Brasil. Marruecos obtuvo el cupo de África, Israel, el de Asia, y, tras una serie de partidos cargados de tensión política y violencia –en lo que conocemos como la Guerra del Fútbol-, El Salvador fue el representante de la CONCACAF.

El formato del sorteo, por quinto mundial consecutivo, fue el mismo: cuatro grupos de cuatro equipos. Se otorgaban dos puntos por victoria y uno por empate. Se clasificaban los dos primeros a cuartos de final. En caso de empate en las fases de definición, se jugarían tiempos extra. Si la paridad continuara, todo se definiría desde el punto penal.

Es importante destacar que, para sortear a los diferentes equipos, no se tomó en cuenta el ranking, sino la fortaleza futbolística y la geografía. En plena Guerra Fría, los conflictos geopolíticos eran tensos y, tras lo ocurrido con la Guerra del Fútbol, la FIFA quiso evitar que estas disputas boicotearan el torneo. Por ejemplo, evitó que Israel y Marruecos pudieran compartir grupo, ya que las relaciones de los países árabes con Israel eran nulas y constantemente se encontraban al borde un conflicto armado, como finalmente ocurrió con la Guerra del Yom Kipur en 1973.

 

Tras el sorteo, así quedaron los grupos:

En el grupo 1, el partido inaugural entre los locales y la URSS resultó en un 0-0 terriblemente aburrido. Tal vez el que los jugadores hayan pasado parados más de media hora bajo los rayos del sol, mientras se llevaba a cabo la ceremonia de apertura con discursos incluidos, influyó para que el partido no fuera de la mejor calidad. Sin embargo, esto no fue un precedente para el nivel mostrado el resto del torneo.

La URSS y México avanzaron con relativa comodidad en el grupo. Tras el empate con los soviéticos, México goleó a El Salvador (4-0) y derrotó a Bélgica por la mínima (1-0). Por su parte, los rusos recibieron un gol en la goleada a los belgas (4-1) y se impusieron cómodamente a la débil selección salvadoreña (2-0). Con el empate de puntos entre México y la URSS, y dado que la diferencia de ambas selecciones era de +5, un volado fue lo que les dio a los soviéticos el primer lugar del grupo.

 

En el grupo 2 no se dieron muchos goles. Italia, con jugadores de la categoría de Gianni Rivera, Giacinto Fachetti, Luigi Riva, Sandro Mazzola (hijo del legendario Valentino Mazzola), no impresionó a nadie. Sólo anotaron un gol en su primer partido ante Suecia (1-0). Dos sendos empates sin goles ante Uruguay e Israel bastaron para que se calificaran en primer lugar. Uruguay y Suecia se disputaron la segunda plaza a expensas de Israel. Los uruguayos derrotaron a los israelitas (2-0) y terminaron cayendo ante los nórdicos (1-0). Los suecos, sin embargo, no pasaron del empate ante Israel (1-1) y, aunque empatados en puntos, el goal average de los sudamericanos era mejor, por lo que se calificaron en segundo lugar.

En el grupo 3 se enfrentaron los dos últimos campeones del Mundo. Inglaterra casi compite sin la presencia de Bobby Moore. El capitán fue acusado de haberse robado un brazalete durante el campamento del equipo en Colombia. El equipo viajó y él se tuvo que quedar para resolver su situación legal. Por suerte para los ingleses, Moore llegó a tiempo y desplegó un nivel extraordinario.

Como extraordinario fue el partido entre Brasil e Inglaterra. Los ingleses debutaron con triunfo ante los rumanos (1-0), mientras que los brasileños no pasaron apuros contra los checoslovacos (4-1). Se dice que en este partido se dio el primer intento de tratar de anotar un gol con un disparo desde campo propio. El protagonista del intento no fue otro sino Pelé, que se quedó a centímetros de hacer un gol memorable.

El segundo partido enfrentó a ingleses y brasileños, en un partido que ha sido de los mejores que se han dado en una fase de grupos de un Mundial. Brasil era un equipo renovado, cargado de talento con nombres propios como los de Carlos Alberto, Jairzinho, Gerson, Rivelino, Tostao y con Pelé en plenitud. Inglaterra era todavía mejor equipo que aquel que se había coronado cuatro años antes. El partido tuvo de todo: una barrida extraordinaria de Moore para detener a un voraz Jairzinho, una definición horrenda de Jeff Astle cuando tenía todo para anotar, un gol tras una excelente jugada colectiva de Jairzinho a pase de Pelé. Pero fue la atajada de Banks al cabezazo de Pelé la que más impacto causó. Cuando parecía que el gol era inevitable, los reflejos felinos de Gordon Banks hicieron que realizara la que, para muchos, es la mejor atajada en la historia de los Mundiales. Simplemente un paradón espectacular. Brasil ganó el partido (1-0) y este Mundial comenzaba a dejar esos detalles que lo hacen tan memorable.

Brasil completó el pleno de victorias ante Rumania (3-2), mientras que los ingleses se conformaron con el segundo lugar, al derrotar a los checos con el solitario gol de penal de Clarke (1-0).

El último grupo también mostró un gran nivel de fútbol. Perú fue la revelación. El país andino había sido sacudido por un terremoto de 7.9 grados en la escala de Richter y la selección buscaba darle un alivio moral a su gente. En su debut, remontaron un 0-2 ante Bulgaria, con una excelsa actuación de Teófilo Cubillas, quien anotó el gol del triunfo (3-2). Marruecos estaba dando la campanada ante Alemania Occidental, pero Gerd Müller, una máquina de hacer goles, y Uwe Seeler certificaron el triunfo para los teutones (1-2). Después de ese partido, Müller anotó dos hattricks ante Bulgaria (5-2) y Perú (3-1). El triunfo de Perú ante Marruecos (3-0), con otra soberbia actuación de Cubillas, hizo que el partido entre los africanos y Bulgaria fuera intrascendente (1-1), ya que Perú se quedó con el segundo lugar del grupo.

Una de las pocas quejas del torneo fue que los cuartos de final se realizaron a la misma hora, así que para los televidentes fue complicado poder seguirlos todos, que resultaron bastante emocionantes.

En Toluca, el anfitrión se midió contra Italia. México tomó la ventaja, pero Italia, que sólo había anotado un gol en la fase previa, igualó el marcador con un autogol. Entonces, Gianni Rivera saltó de la banca para transformar el juego a favor de los suyos. Un doblete de Riva y un gol del propio Rivera inclinaron la balanza (4-1) a favor de Italia.

En el Estadio Azteca, la URSS y Uruguay disputaron un gran partido, intenso y de una enorme calidad. Los 90 minutos del tiempo regular no fueron suficientes para que cayera el gol, aunque no fue por falta de oportunidades. Cuando parecía que los penales decidirían al ganador, Víctor Esparragó cabeceó hacia las redes un centro de Luis Cubilla. El balón pudo haber salido previo al centro, pero ante la duda, el gol subió al marcador y Uruguay avanzó a semifinales (1-0).

“Si un marciano preguntase qué es el fútbol, un video del partido Brasil-Perú del Mundial de México de 1970 lo convencería de que se trata de una elevada expresión artística”, dijo Alastair Reid, poeta escocés, sobre el partido de octavos entre ambas escuadras sudamericanas. Dos equipos cargados con atacantes talentosos y con mentalidad ofensiva brindaron un partido memorable. Cuando hay jugadores de la talla de Pelé, Rivelino, Tostao, Jairzinho, Cubillas, Gallardo, Sotil, León, el espectáculo es una garantía. Brasil se puso adelante 2 a 0 con goles de Rivelino y Tostao, pero Perú no se rindió. Acotaron distancias gracias a una preciosa jugada individual de Gallardo. En el segundo tiempo, el ritmo fue igual de intenso y la calidad nunca decayó. Rivelino era el jefe del medio campo y Tostao, oportunista, aprovechó un rebote para hacer el tercero. Una vez más, los incas respondieron. Teófilo Cubillas, el mejor de los peruanos, sacó un disparo inatajable para Félix, acotando las distancias. Perú lo pudo empatar, sin embargo, Brasil lo terminó de inclinar a su favor. Jairzinho, tras combinarse con Rivelino, definió de manera sutil tras deshacerse del arquero. Un partido maravilloso que incluso estuvo en una terna para ser considerado como Patrimonio Deportivo del Mundo.

El último partido de cuartos era una reedición de la final de 1966. Los ingleses saltaron al campo sin Gordon Banks, quien no se pudo recuperar de un malestar estomacal que le provocó fuertes dolores. En su lugar estuvo Peter Bonetti. Su ausencia parecía que iba a ser anecdótica, porque los ingleses se pusieron 2 a 0 gracias a los goles de Mullery y Peters. Pero Alemania Occidental tenía a un Káiser. Beckenbauer se hizo cargo y al minuto ’68 acortó distancias con un potente disparo desde fuera del área. A ocho minutos del final, Uwe Seeler cabeceó, de espaldas a la potería, un centro de Schnellinger para empatarlo. Se repetía la historia: Inglaterra fue incapaz de mantener la ventaja y Alemania lo empató casi para finalizar. Otra vez, los tiempos extras fueron necesarios para definir al ganador. Sin embargo, a diferencia de 1966, los alemanes fueron los ganadores. Müller, siempre voraz y oportuno, aprovechó un recentro para hacer el tercero. El gol del boleto para las semifinales.

Por primera vez en la historia, cuatro selecciones que habían sido previamente campeonas llegaban a semifinales. Y si los cuartos de final fueron espectaculares, las semifinales no defraudarían.

Brasil se midió ante Uruguay. No se habían visto las caras desde el Maracanazo, y si bien no era el mismo escenario ni la misma instancia, el scratch tenía sed de venganza. Aunque no fue sencillo. Uruguay se puso al frente con gol de Cubilla al minuto 19 y parecía que el trauma celeste se apoderaba de los brasileños. Sin embargo, este equipo tenía otra estirpe y, un minuto antes del final del primer tiempo, una excelente jugada colectiva por la banda izquierda, Clodoaldo, uno de los contenciones, lo empató. En el segundo tiempo, Brasil fue superior y lo hizo palpable en el marcador. Pelé nos brindó un momento memorable, cuando hizo una finta espectacular al portero Mazurkiewickz, pero su disparo no fue certero. Sin embargo, el gesto de O Rei fue novedoso, inesperado, mágico.

Como mágico fue el juego de la canaricha. Pelé, de taquito, se la cede a Tostao, cuyo pase fue preciso para Jairzinho, quien no desaprovechó para hacer el segundo tanto brasileño. El delantero había anotado en todos los partidos del torneo. A un minuto final del partido, Pelé, consciente de la llegada de Rivelino, dejó la pelota servida para que, de primera, disparara. Su potente disparo fue inatajable y Brasil certificaba así el pase a la final. 3 a 1 y tomaba una pequeña revancha.

 

La otra semifinal fue un partido para la historia. Italia y Alemania se enfrentaron en uno de los partidos más emocionantes que haya visto un Mundial, que no por nada es conocido como el partido del siglo. Un partido en el que el nivel fue alto en todo momento. Con derroche de técnica, calidad, con 5 goles en los tiempos extra (algo que no se ha repetido desde entonces), con postales imborrables, como la del Káiser Beckenbauer jugando con el hombro luxado. Italia se impuso 4 a 3 y se ganó el derecho de ser el rival de Brasil en la final.

Leer más sobre la semifinal entre Italia y Alenmania.

Un Mundial maravilloso, lleno de figuras, de goles espectaculares, de partidos emocionantes y fútbol exquisito. Un Mundial que superó las expectativas y que sigue siendo recordado por muchos como el mejor que ha habido. Y la final, entre dos titanes, la primera vez que dos campeones mundiales por partida doble se verían en una final. Una final que, tal como fue el resto de la competencia, sería memorable.

 

Datos curiosos:

-Fue el primer Mundial que se transmitió íntegramente y a color.

-El término de “grupo de la muerte” apareció por primera vez en esta edición, en referencia al grupo 3 que lo conformaron Brasil, Inglaterra, Checoslovaquia y Rumania.

– Martí Ventolrà y José Vantolrá son la única pareja de padre e hijo que han representado a diferentes países. Martí lo hizo por España en 1934 y José, por México en 1970.

-Este fue el primer Mundial con Adidas como patrocinador de los balones. Fue el primer balón con un nombre especial: Telstar, realizado con 32 paneles negros y blancos para hacerlo más visible en las televisiones a blanco y negro. El nombre hace referencia al satélite, que fue lanzado en 1962 desde Florida, y al que se dirigía la señal para transmitir los partidos a todo el mundo. El Telstar se volvió el prototipo de los balones de fútbol.

-Panini publicó el primer álbum de estampas conmemorativo de colección.

-La mascota fue Juanito.

-En el partido inaugural se dieron dos acontecimientos únicos hasta entonces: Anatoliy Puzach se convirtió en el primer cambio en la historia, y la primera amonestación fue para Evgeny Lovchev, ambos rusos. Y es que las novedades para esta competencia fueron la aparición de las tarjetas amarilla y roja (tras la violencia en los Mundiales previos), así como dos cambios. Antes sólo se podían hacer sustituciones por jugadores lesionados.

-Fue el primer Mundial en el que se otorgó el premio al Fair Play y fue para Perú.

-Pelé y Uwe Seeler son los únicos jugadores en haber anotado en 4 diferentes ediciones de Copa de Mundo. Ambos lo hicieron en 1958, 1962, 1966 y 1970.

-Gerd Müller fue el máximo anotador con 10 goles.

-Juan Basaguren es el primer jugador que entró de cambio y que anotó gol (vs El Salvador).

-México es el único país en haber anotado tres autogoles en diferentes Mundiales. Lo hizo en 1930, 1954 y 1970.

-Fue el segundo Mundial sin jugadores expulsados (el otro fue 1958).

-Los ingleses se ganaron la antipatía de la afición mexicana al declarar que llevarían sus propias botellas de agua para evitar enfermedades por beber agua del país. En todos sus partidos, la afición se volcó a favor de sus rivales.

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Silverlune24

Silverlune24

Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

1 Cometario

  1. abril 17, 2018 at 6:46 AM — Responder

    Me encantó este trabajo, Ali. Muchas gracias por compartir.

    Lo voy a compartir con mis amistades en cuanto tenga chance.

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