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Mundial de Italia 1934: La Italia del “Duce”

La tarde del 10 de junio de 1934 en Roma fue una excesivamente calurosa: casi 40 °C. El partido de la final entre Italia y Checoeslovaquia, disputado en el ya extinto (demolido en 1957) Stadio Nazionale del Partito Nazionale Fascista (PNF), terminó empatado a 1 en el tiempo regular. Los jugadores estaban exhaustos. Angelo Schavio lucía agotado y Giuseppe Meazza, la estrella italiana, estaba cojeando. Y, a pesar de eso, fue Italia la que logró romper con la paridad.

Corría el minuto 5 del tiempo extra. Meazza, libre de marca por su lesión, envío un centro para Enrique Guaita, el extremo derecho; éste pasó para Schiavo, quien, tras driblar al defensor checo, Josef Ctyroky, disparó con potencia, venciendo al portero Planicka. Italia consiguió así la Copa Mundial. La primera de su historia.

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Italia 1934 fue la segunda edición de la Copa del Mundo y la primera en la que los equipos tenían que clasificar para participar en el torneo. Italia venció a Suecia para ser elegida como el país anfitrión y fue el primer país europeo en organizar un campeonato mundial.

32 países ingresaron en la competición buscando una de las 16 plazas disponibles. Es decir, fue la primera vez que había fase clasificatoria para jugar el Mundial. No más invitaciones: había que ganarse el derecho para participar. El campeón reinante, Uruguay, se rehusó a participar, a modo de protesta por el rechazo que algunas naciones europeas hicieron a su invitación de participar en el Mundial celebrado en suelo uruguayo.

Italia también participó en el proceso de clasificación, y ha sido el único país anfitrión que tuvo que buscar su pase a la justa mundialista. Eventualmente, el torneo se conformó por 12 países europeos: Italia, Checoslovaquia, Alemania, Austria, España, Hungría, Suiza, Suecia, Francia, Holanda, Bélgica y Rumania. Estas naciones fueron acompañadas por Argentina, Brasil, Egipto y Estados Unidos. A diferencia del Mundial anterior, no había fase de grupos, sino un formato de eliminación directa.

Cartel promocional del partido clasificatorio entre Italia y Grecia.

Es importante mencionar que éste fue el primer Mundial en el que la política y el deporte se mezclaron. Benito Mussolini, líder del Partito Nazionale Fascista y Primer Ministro de Italia en ese tiempo, quería usar el torneo como medio para promover el régimen fascista en todo el mundo. Algo parecido a lo que hizo Hitler con los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

Mussolini saludando desde un palazzo en Venecia

Achille Starace, quien era conocido como el “Sumo Sacerdote del Culto de Il Duce”, era la cara de la competencia. Como confidente de Mussolini, Starace fue el creador de la imagen propagandística del régimen fascista, incluido el saludo. El “Sumo Sacerdote” fue el que hizo que el Mundial fuera ubicuo, bombardeando con propaganda fascista a los italianos. Se imprimieron más de 300,000 estampas del Mundial, posters que promovían el torneo, incluido un Hércules, con el pie en el balón y el brazo estirado, realizando el saludo fascista.

El dictador, conocido como Il Duce (El Líder), asistió a todos los partidos de Italia y era saludado así por los jugadores de la selección italiana.

Ocho ciudades fueron elegidas para albergar los partidos: Bolonia, Florencia, Génova, Milán, Nápoles, Roma, Trieste y Turín. No hubo un partido inaugural como tal, ya que los ocho partidos de octavos de final se jugaron al mismo tiempo: a las 4:30 p.m. del 27 de mayo.

El claro aspecto negativo de este sistema de competencia era que la mitad de los equipos fueron eliminados tras jugar un solo partido. Los cuatro equipos no europeos fueron eliminados. Estados Unidos fue vapuleado por Italia (7-1). Argentina perdió por la mínima contra Suecia (3-2). Brasil fue eliminado por España (3-1) y Egipto, por Hungría (4-2). Austria requirió de tiempo extra para derrotar Francia (3-2), con el mismo marcador con el que Suiza dejó fuera a Holanda. Alemania goleó a Bélgica (5-2). Checoslovaquia completó a los ocho calificados con su victoria sobre Rumania (2-1).

En los cuartos de final, y por primera vez en la historia de la Copa del Mundo, se recurrió al partido de desempate. Italia y España disputaron un partido duro y violento. Ricardo Zamora, el legendario portero español, terminó lesionado en la jugada que llevó a Italia lograr el 1-1. Por su parte, Mario Pizziolo se rompió la pierna de tal manera que nunca volvería a ponerse la camiseta azurra. El reglamento establecía que debía jugarse el partido del desempate. Y sólo un día después, el 1 de junio, se jugó. Otra vez fue un partido ríspido y un gol de Meazza bastó para que Italia se metiera a las semifinales.

La selección austriaca era conocida como el Wunderteam (equipo maravilla): derrotó 2-1 a sus archirrivales, los húngaros (recordemos que habían sido un parte de un mismo imperio hasta 1918). Éste fue el mismo marcador con el que Alemania se deshizo de Suecia, mientras que Checoslovaquia derrotó 3-2 a Suiza.

En semifinales, la selección anfitriona se midió con Austria. Para algunos, fue la final adelantada. El público local se entregó a los suyos. El portero italiano, Gianpiero Combi, tuvo una actuación destacada e Italia logró su pase al a final, gracias al solitario gol Guaita.

Por su parte, los checoslovacos, con un triplete de Oldřich Nejedlý, vencieron a los alemanes y así consiguieron su boleto para la final. Los teutones ganaron el partido por el tercer lugar 3-2 a los austriacos.

Checoslovaquia

Así, tras tres partidos disputados, los checos y los italianos disputaron un cerrado partido. Los checoeslovacos tomaron la ventaja al minuto 71, gracias a Antonín Puč, pero al ’81, Raimundo Orsi empató el marcador. El gol de Schiavo en tiempo extra valió un título.

Tras la final, hubo una ceremonia en  la que sonó el himno fascista, Giovinezza, mientras era presentado el trofeo de campeón del mundo. Pero no sólo fue entregado ese trofeo, sino una copa especial que había mandado hacer Mussolini, seis veces más grande que el trofeo Jules Rimet.

El éxito de esta edición fue total. Fue la primera vez que se desarrolló en diferentes ciudades, con un éxito en todas las sedes en las que se realizaron partidos. La Copa del Mundo se consolidó. Y cómo no hacerlo, con una final tan reñida, tan dramática. Futbol y nada más.

 

 

5 DATOS CURIOSOS:

Giuseppe Meazza ganó el Balón de Oro de esta edición del Mundial. Una leyenda cuyo nombre fue dado al estadio en que juegan el Internazionale y el AC Milan. Él y Schiavo fueron elevados al estatus de héroes nacionales.

 

Giuseppe Meazza

Angelo Schiavo

-Se rumoraba que Mussolini presionaba a los árbitros para que tuvieran una tendencia favorable para Italia. Sin embargo, estas acusaciones nunca fueron comprobadas. Aunque es llamativo que el árbitro que le pitó a Italia en semifinales, el sueco Ivan Eklind, lo hiciera de nuevo en la final.

-Tres jugadores que disputaron el Mundial con Argentina en 1930, Raimundo Orsi, Enrique Guaita y Luis Monti, fueron invitados por el técnico Vittorio Pozzi a participar en la edición de 1934 con Italia, ya que tenían ascendencia italiana. Recordemos que la FIFA no tenía un reglamento que prohibiera que un jugador representara a más de un país. A estos jugadores se les llamó oriundi.

-El máximo goleador fue el checoeslovaco Oldřich Nejedlý, con 5 goles.

-Cuatro días después de terminada la Copa del Mundo, Adolf Hitler y Benito Mussolini se reunieron por primera vez, dando pie a la alianza conocida como el Eje, lo cual puso en marcha los eventos que llevaron a la Segunda Guerra Mundial.

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Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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