PrincipalZona Sportie

Hamburgo SV: El día que el tiempo se detuvo

 Hamburgo es una ciudad que, desde la década pasada, ha experimentado una regeneración y un crecimiento. Buscando mejorar la reputación y la imagen que le otorgan barrios como el Reeperbahn (el distrito rojo), se ha establecido el HafenCity, un distrito moderno con tiendas, casas y lugares de entretenimiento, que incluyen Elbphilharmonie, una sala de conciertos lujosa y tecnológicamente avanzada que es conocida como Elphi. No obstante, uno de los pilares más antiguos de la ciudad es su club de fútbol, el Hamburger Sport-Verein e.V, o simplemente, el Hamburgo.

El Volksparkstadion es la casa del Hambugo y ahí, se erigía, con arrogancia y desdén, un reloj. En su pantalla, brillaban números digitales, que avanzaban inexorablemente, marcando los segundos, minutos, horas, días y años. El gran orgullo de Der Dino estaba reflejado en ese reloj: ser el único club fundador de la Bundesliga en nunca haber descendido. Desde el 24 de agosto de 1963, al las 17:00 hrs, nunca había parado su marcha. Un distintivo que ni el Borussia Dortmund, ni el Werder Bremen o el Borussia Mönchengladbach tienen. Ni siquiera el todopoderoso Bayern Múnich.

Sin embargo, el sábado 12 de mayo, el reloj se detuvo: 54 años, 261 días, 2 horas, 50 minutos y 43 segundos. Tras años de coquetear con la Bundesliga 2, la pesadilla de la segunda división se volvió una realidad. El Hamburgo perdió la categoría y, para sus fieles aficionados, se consumó la tragedia.

El Hamburgo, es el tercer club alemán con más socios y uno de los más tradicionales del fútbol germano. Campeón de liga en 6 ocasiones (1922–23, 1927–28, 1959–60, 1978–79, 1981–82, 1982–83), tres Copas alemana (1962–63, 1975–76, 1986–87), Copa de Liga de Alemania, (1972–73, 2003), una Recopa (1976-77) el Hamburgo alcanzó la máxima gloria cuando derrotó a la Juventus en la fila de la Copa de Europa (1982-83). Sin embargo, en las últimas décadas, Der Dino se ha visto envuelto en la mediocridad. Lejos del protagonismo de los títulos y cada vez más cerca de la pobreza deportiva.

Felix Magath, autor del tanto con el que derrotaron a la Juventus (1-0) en la final de la Copa de Europa.

Esta pobreza se ha visto reflejada en la posición en la tabla de Die Rothosen (los del short rojo). Salvo en la temporada 2016-17, el Hamburgo terminó en las posiciones que luchaban por no perder la categoría. En la temporada 2013-14, se salvaron en el playoff ante el Greuther Fürth y en la 2014-15, en una dramática eliminatoria ante el Karlsruher, se mantuvo en la Bundesliga, gracias a un agónico gol del chileno Marcelo Díaz.

La pérdida de competitividad del Hamburgo coincide con la controversial separación de la división de futbol profesional del club deportivo amateur en 2014. La idea detrás de esta desvinculación era la promesa de un futuro mejor, con mayor inversión y un regresó a la época gloriosa del club. No obstante, no hubo consenso entre los aficionados. Algunos se sintieron marginados de la toma de decisiones y, como respuesta a esta medida, decidieron fundar su propio club, HFC Falke.

Si bien se buscaba sanear las finanzas (el club tenía una deuda de 105 millones de euros), los cambios estructurales han hecho que el club dependa, casi totalmente, en la inversión que haga Klaus-Michael Kühne, un multimillonario que cuenta con acciones del club. Con su dinero, han afrontado los fichajes a cambio de acciones de la compañía que opera el equipo: HSV Fußball AG. Entre las deudas y la dependencia del dinero del multimillonario oriundo de Hamburgo, escasean los jugadores de renombre y las plantillas sufren de falta de talento. Muy lejos están las épocas de Uwe Seeler, Felix Magath o Manfred Kaltz, o la del inglés Kevin Keegan, el croata Niko Kovac o incluso las más recientes, como la del holandés Van der Vaart y el belga Kompany.

Klaus-Michael Kühne

Como suele suceder cuando un equipo saboreó la gloria, el estar sufriendo en el sótano de la tabla resulta una afrenta para los aficionados, sobre todo para los más radicales. Tras un inicio prometedor, dos triunfos, con Markus Gisdol como técnico, las cosas comenzaron a torcerse. Los malos resultados (12 derrotas en 17 partidos) obligaron a tomar medidas drásticas. Gisdol fue sustituido por Bernd Hollerbach, mientras que los ultras comenzaban a presionar a sus propios jugadores: “Bevor die Uhr ausgeht, jagen wir euch durch die Stadt.“Antes de que el reloj se detenga, los cazaremos en la ciudad,” rezaban mantas que aparecían en el Volksparkstadion. Con clara referencia al reloj, que se veía amenazado a detenerse por la triste temporada del equipo, los aficionados buscaban la manera que los jugadores respondieran para huir, una vez más, del descenso.

Recurrieron a métodos más macabros, como poner cruces en el campo de entrenamiento, pero la reacción no llegaba. No obtuvieron ni un solo triunfo con Hollerbach al mando. 3 puntos de 21 posibles y con el tiempo para huir de la hoguera de la segunda división agotándose, se hizo un nuevo cambio de director técnico. Cortando el hilo por lo más fino, le dieron las riendas al director de las categorías inferiores, Christian Titz, en busca del milagro. Pero éste no llegó.

El Hamburgo llegó con una ligera esperanza para buscar alargar su agonía buscando la posición 16 de la tabla. La que permite jugar el playoff para mantener la categoría contra el tercer clasificado de la Bundesliga 2. Lo que necesitaban era ganar su partido contra el Borussia Mönchengladbach y que el Wolfsburg perdiera contra el ya descendido Colonia, Lograron derrotar al equipo de la región del bajo Rin (2-1), pero el Wolfsburgo hizo lo propio venciendo al Colonia (4-1), certificando el descenso de Der Dino.

Escenas dramáticas tuvieron lugar en el Volksparkstadion. Los ultras quemaron banderas y arrojaron bengalas al campo de juego. El tiempo se había detenido para ellos, atrapados en una realidad ineludible ya: la Bundesliga 2. Su máximo orgullo, su gesto más característico, su distintivo más preciado se había perdido. Dejó de pertenecer al club del Real Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao, e Inter de Milán. De las cinco grandes ligas europeas, sólo quedan España e Italia con equipos que nunca han dejado de participar en la máxima categoría. El sábado 12 de mayo de 2018, el Hamburgo perdió ese estatus.

El reloj ya no tenía un propósito, inerte ante la derrota. El reloj dejó de funcionar y será ahora parte del museo del club, junto con otros recuerdos de un pasado mejor.

Anterior nota

Card Captor Sakura - Clear Card Arc: Capítulo 23

Siguiente nota

Gianluigi Buffon: #UN1CO

Silverlune24

Silverlune24

Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

Nadie ha comentado :(

Leave a Reply