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Final Mundial de 1958: El Advenimiento de O Rei

Corría el minuto 55 del tiempo corrido. Didí envío un pase al área. Pelé hizo un amague que confundió al defensa. Eso le permitió recibir el balón con el pecho. El defensa creyó que Pelé iba a disparar, pero el joven de 17 años decidió hacerle un sombrerito, porque los europeos no estaban acostumbrados a ese tipo de gestos técnicos. Eso le permitió quedar libre de marca, y, sin dejar que el balón tocara el pasto, disparó para hacer el tercero para su equipo. Un gol diferente de un jugador diferente. Un gol que nos anunciaba la llegada de O Rei.

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 Todo estaba listo para la final. A Seleção no estaba dispuesta a repetir lo que pasó el 16 de julio de 1950. El Maracanazo era una herida que no sanaba y por eso era vital para Brasil alzarse con el título. Así que cualquier detalle, sin importar lo pequeño que fuera, tenía que ser atendido. Los amazónicos incluso se quejaron de las porristas suecas y lograron que no estuvieran presentes en el juego. No había distracciones.

El 29 de junio fue un día lluvioso, pero eso no evitó que el Råsunda Stadium estuviera lleno, con 50,000 espectadores en las tribunas y millones más siguiendo las acciones por televisión. La cancha estaba resbalosa, pero en condiciones para ver un buen partido. Brasil se dio el lujo de dar entrada a Djalma Santos, quien se había perdido los partidos previos por lesión, y que, junto con Nilton Santos, fue de los primeros laterales que incorporaron un estilo ofensivo de juego a esa posición. Ambos serían fundamentales para el éxito de Brasil.

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Sin embargo, parecía que la historia se repetiría. Al minuto 4, el capitán sueco, Niels Liedhom, dribleó a dos defensas brasileños y disparó raso y con potencia, pegado al poste. Su disparo fue inatajable para Gilmar, el portero amazónico. 1-0 para Suecia y los fantasmas del pasado se asomaban en Estocolmo.

Pero este Brasil no se desmoronó y respondido con ahínco. Garrincha era una amenaza constante para la defensa sueca, con su habilidad para el regate y la precisión de sus centros. Uno de ellos fue rematado por Vavá para empatar el marcador. 1-1 y Brasil quería más.

Garrincha seguía siendo una pesadilla por la banda derecha. Sus internadas eran de constante peligro y los suecos no tenían respuesta al patizambo futbolista del Botafogo. De sus botines salió el centro para que Vavá hiciera el segundo para Brasil y en su cuenta personal. Minuto 32 y Brasil había dado la vuelta al marcador. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar y llegaría de los pies de Pelé. El adolescente que no arrancó de titular en el Mundial, pero al que le bastó su partido ante los rusos para atraer las miradas y la atención del mundo.

Su gol al minuto 55 está sólo al alcance de los elegidos. Con apenas 17 años, Pelé daba muestras de una madurez futbolística. O Rei hacía su aparición en el máximo escenario futbolístico y dejó claro que él sería un jugador de época.

Brasil disfrutaba y avasallaba a los suecos, que no tenían respuesta para la magia de A Seleção. Toques, regates, combinaciones, paredes, velocidad, técnica y precisión. Simplemente se vieron superados y el cuarto gol de Brasil, al minuto 68, es un reflejo de esa superioridad. Tras un cobro de tiro de esquina, Mario Zagallo recupera el balón tras una serie de rebotes y pone el cuarto en el marcador.

Los suecos, con pundonor, lograron acortar las distancias a 10 minutos del final. Agne Simonsson disparó fuera del área y puso el segundo para la cuenta de su equipo. Pero era demasiado tarde. Brasil no paraba en su asedio y querían más.

Y Pelé, en tiempo de compensación, anotó el quinto. Su cabezazo terminó por sellar un triunfo inobjetable e inapelable. Tal fue el impacto de su actuación ese día, que el defensa Sigvard Parling declaró: “Después de que Pelé anotó el quinto gol, ya no quería seguir marcándolo. Sólo quería aplaudirle.”

Y aplausos fueron los que recibieron los brasileños. Porque Brasil no sólo era Pelé. Brasil era Nilton Santos, era Zito, era Zagallo, era Didí, era Garrincha, era Vavá. Un equipo de época. Una de las mejores selecciones de la historia de este deporte.

De esta manera, Brasil se convirtió en el primer equipo en ganar una Copa del Mundo fuera de su propio continente y el único equipo no europeo en ganar el torneo en el Viejo Continente. El gigante del futbol mundial a nivel de selecciones había dado su primer golpe de autoridad. Con un estilo de ataque, con un fútbol fluido y con jugadores exquisitos, esta selección dejó una marca indeleble en la historia de los Mundiales y del futbol.

El nacimiento de Brasil como un gigante no fue en casa. Tuvieron que pasar ocho años más para que la potencia verde amarhela, que ganó su primer título vestida de azul, aprendiera de las derrotas y tuviera su explosión en la lejana y fría Suecia. Había llegado el Scratch y lo hizo de la mano de un joven Rei.

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Silverlune24

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Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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