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Ferguson antes de Sir Alex

Sir Alex Ferguson. Al escuchar, leer o pensar en este nombre, es muy probable que inmediatamente lo asociemos con el Manchester United. Y a nadie tendría que extrañarle que así sea. 27 años y 49 títulos son la evidencia que justifica el estatus legendario del escocés oriundo de Glasgow. Sin embargo, antes de ser Sir Alex, Ferguson comenzó a construir su leyenda en su país. Lo hizo con otro cuadro que vestía de rojo, rompiendo en la escena, no sólo del fútbol escocés, sino también del fútbol europeo.

Alexander Chapman Ferguson jugó como delantero durante 17 temporadas, hasta su retiro en 1974. Apenas colgó los botines, tuvo su primera oportunidad para dirigir con el East Stirlingshire. Tenía 32 años y el trabajo no era de tiempo completo, ya que el club no tenía portero y la paga era mínima. Sin embargo, su reputación de disciplinario la comenzó a cimentar desde el primer día. Las condiciones del Eart Stirlingshire no eran las mejores, y Ferguson, de apenas 32 años, decidió aceptar la oferta del St. Mirren, apenas cuatro meses después de haber asumido el cargo como entrenador de The Shire. Pero lo que mostró en ese breve periodo de tiempo bastó para atraer la atención de un club con más caché e historia.

El St Mirren era un equipo que naufragaba en la Segunda División (equivalente la tercera división) del fútbol escocés. Los aficionados no estaban enganchados con los Saints y sus ambiciones eran nulas. De inmediato, el efecto de Ferguson se hizo sentir. El progreso del equipo era notorio, con un fútbol ofensivo, de buen trato de balón, agresivo, que resultaba agradable para los aficionados. En 1977, con un equipo construido a base de scouting y con un promedio de edad de 19 años, obtuvo el título de Primera División (que era la Segunda División), lo que valió para que el equipo ascendiera a la máxima categoría del fútbol escocés.

Curiosamente, el St Mirren fue el único equipo que despidió a Ferguson. Debido a sus contactos con el Aberdeen FC, un equipo de la división de honor, cuando aún tenía contrato fue el motivo para que el St Mirren decidió terminar con la relación laboral. Así, en 1978, Ferguson dejó a los Saints para hacerse cargo de los Dons (por el río que corre por ciudad de Aberdeen). Y ahí, Ferguson haría historia.

El Aberdeen FC era un equipo que competía, pero no lograba concretar esa competitividad en títulos. Debido a su juventud -tenía 36 años cuando asumió el cargo-, Ferguson tardó en ganarse la confianza y el respeto de sus jugadores. Su primera temporada al frente de los Reds, no fue fácil. No obtuvo ningún trofeo y algunas de sus decisiones tácticas terminaron por jugar en contra su equipo. Pero Ferguson era ambicioso y sus ambiciones lo hicieron encontrar respuestas y soluciones para obtener los triunfos que tanto anhelaba la afición del Aberdeen.

Ferguson y Alex McLeish

En la temporada de 1979/1980, a pesar de un inicio poco favorable, el equipo comenzó a tomar forma una vez que Ferguson encontró a su 11 ideal: Jim Leighton era el portero detrás de la rocosa pareja de centrales: Willie Miller y Alex McLeish. Concedieron apenas 21 goles en 36 partidos, incluyendo 21 partidos en los que la portería quedó en cero. En la media Neil Simpson, Neale Cooper y Doug Bell eran el engranaje que daba sentido y estabilidad. La profundidad la proveían Peter Weir y Gordon Strachan, mientras que los goles llegaron gracias a Mark McGhee, Eric Black y John Hewitt, con 50 goles anotados entre los tres.

Con un fútbol dinámico y de ataque, el Aberdeen se coronó campeón tras 25 años. Además, rompió la hegemonía de los dos titanes del fútbol escocés: Celtic y Rangers. Después de 15 años, un equipo que no era de Glasgow obtenía el título. Tras el campeonato, Furious Fergie, como lo apodaban sus jugadores, terminó por ganarse la confianza de su equipo, a pesar de la severidad de sus medidas disciplinarias y sus exabruptos viscerales.

En las temporadas 1981/1982 y 1982/1983, los Dons ganaron la Copa Escocesa y terminaron en segundo lugar en la liga. En esos años, existía una copa que se llamaba la Recopa de Europa de la UEFA o la Copa de Campeones de Copa. Como lo indica su nombre, participaban los campeones de la Copa de cada país que era miembro de la UEFA. En esos años, la Recopa era el segundo título europeo en importancia, sólo por detrás de la Copa de Europa (lo que hoy es la Champions League). Así que para temporada 1982/1983, el Aberdeen se ganó su lugar para disputar este título.

El formato del torneo era de eliminatorias directas que se jugaban de ida y vuelta, con una ronda preliminar para poder acceder al cuadro principal del sorteo. El Aberdeen comenzó su participación desde la ronda preliminar. Su primer rival fue el FC Sion de Suiza, al que despedazaron por un global de 11 a 1. En la primera ronda, el solitario gol de Hewitt en la ida fue suficiente para eliminar al Dinamo Tirana. En la siguiente fase, un 3 -0 global bastó para dejar al Lech Poznań polaco en el camino.

En cuartos de final llegó la prueba más dura hasta el momento: el Bayern Múnich de Paul Breitner, Karl-Heinz Rummenigge y Dieter Hoeness. El Bayern, por prosapia y bagaje histórico, era favorito. En la ida, en el Olympiastadion de Múnich, el empate a 0 parecía un resultado excelente para todos, menos para Furious Fergie quien estaba convencido que su equipo debió de haber hecho un gol. El Aberdeen envió dos balones a los postes y, a pesar de haber hecho un gran partido, no obtuvieron ninguna ventaja para el partido de vuelta.

Cuando Klaus Augenthaler puso en ventaja apenas al minuto 10 en el partido de vuelta, parecía que los temores de Ferguson estaban justificados. Los Dons reaccionaron y empataron a seis minutos antes del final de la primera mitad. Sin embargo, un error poco común en un despeje del siempre confiable Alex McLeish permitió que Hans Pflügler diera de nuevo la ventaja a Die Roten. El tiempo se iba consumiendo y los Reds no lograban igualar el partido. Entonces, llegó la oportunidad en un tiro libre. El Aberdeen había practicado la jugada durante los entrenamientos: Gordon Strachan y John McMaster corrieron al mismo tiempo como si fueran a cobrar juntos el tiro libre, pero se detenían antes de contactar el balón, como si se hubieran equivocado. Esto provocó la desconcentración de la defensa bávara, lo cual fue aprovechado por Strachan, quien centró para que McLeish lavara su error y empatara el partido de cabeza al minuto 77.

Die Bayern acusaron el golpe y se recriminaban por el fallo en la defensa. Los Dons no tardaron en sacar ventaja de este estado de ánimo. Al minuto del gol del empate, Hewitt aprovechó un rechace del portero Müller para hacer el gol que mandaba al Aberdeen a las semifinales. La sorpresa se había consumado. Los Reds pudieron con Die Roten.

En semifinales, aplastaron de local 5 a 1 al Waterschei Thor de Bélgica, en otro despliegue de dinamismo y agresividad. Perdieron el a vuelta por 1 a 0, pero el pase a la final nunca peligró. El Aberdeen obtuvo su boleto para Gotemburgo, en donde se vería las caras nada más y nada menos que con el Real Madrid de Camacho, Juanito, Santillana y dirigido por el legendario Alfredo Si Stéfano.

Miles de aficionados del Aberdeen viajaron a Suecia. Algunos en usaron vuelos charters y toros tomaron un bote para viajar por dos días en el St Clair para llegar a sureña ciudad del país nórdico. Ferguson había imbuido la idea sus jugadores que todos estaban contra ellos. En la liga, les decía que la prensa, los árbitros, las aficiones de los equipos rivales, todos eran sus antagonistas. Así construyo a un equipo de una mentalidad de acero. Por eso, cuando estaban en el túnel de salida a la cancha, aquel 11 de mayo de 1983, jugadores como Alex McLeish, Neale Cooper, Doug Rougvie y Neil Simpson comenzaron a gritarle a los jugadores del Madrid. Los blancos se rieron, pero en sus risas había algo de nerviosismo. A los Reds les sobraba determinación, pero el Real Madrid era favorito.

La lluvia que cayó ante y después del partido complicó el desarrollo del juego de ambos equipos. Pero el Aberdeen tuvo mejor juego y lo hizo palpable en el marcador temprano en el partido. Una jugada de laboratorio, al minuto 7, en un cobro de tiro de esquina, ejecutado por Strachan, le dio la ventaja. Alex McLeish retardó su llegada al área para cabecear sin oposición. La defensa no pudo rematar y dejó la pelota muerta para que Erick Black la enviara al fondo.

El Aberdeen gustaba jugar la pelota a ras de pasto, pero el campo dificultaba la circulación de la pelota, por lo que McLeish les recordaba a sus compañeros buscar pases rápidos y fuertes para que el agua del terreno no entorpeciera la circulación de la pelota. No obstante, fue el propio McLeish quien cometió un error que costó el empate. Quiso pasar la pelota a Leighton, el portero, pero no lo hizo con suficiente potencia. Santillana se avivó para robar el balón y Leighton lo derribó en el área. Juanito no falló el penalti y el partido se empató.

El partido cambió a favor de los blancos, quienes no supieron aprovechar el momento de desconcierto de los Reds. En el segundo tiempo, el Aberdeen retomó el control a partir del pressing y sacando provecho de las condiciones del terreno, cada vez más pesado y fangoso. Pero tampoco pudieron sacar ventaja y la final llegó a los tiempos extra.

Los dons tenían mejor físico y pudieron adelantarse en el marcador, pero Agustín, el portero madridista, estuvo a la altura de las exigencias. No fue sino hasta el minuto 112 del tiempo corrido que el Aberdeen rompió la paridad. Un contragolpe mortífero en el que Mark McGhee centró para la llegada de Hewitt, que cabeceó el balón al fondo de las redes.

El Aberdeen aguantó la ventaja (e incluso pudo ampliarla) para obtener así su primer trofeo europeo y convertirse en el primer club fuera de Glasgow en obtener un título continental. Y lo logró ante todo un Real Madrid. Un hito histórico.

La celebración no se hizo esperar en la ciudad de Aberdeen, quienes salieron a las calles a festejar con sus héroes. Ferguson estaba contento, pero nunca satisfecho. Tenía la oportunidad de disputar otro trofeo continental: la Supercopa de Europa contra el campeón de la Copa de Europa, el Hamburgo. Para motivar al equipo y continuar celebrando el triunfo en la Recopa, el club lanzó la European Song, que fue interpretada por los jugadores. “Alex Ferguson, he knows de way.” rezaba uno de los versos. Sin duda, Alex Ferguson conocía el camino.

En aquel entonces, se jugaba a partido de ida y vuelta a fines de año. En la ida, el 22 de noviembre de 1983, empataron a 0 en el Volksparkstadion de Der Dino. En la vuelta, el fútbol agresivo de los Reds se impuso y triunfaron 2 a 0, gracias a los goles de Simpson y McGhee en el segundo tiempo. Otro hito y otro enorme logro, no sólo para el Aberdeen, sino para el fútbol escocés. Desde entonces, ningún otro club de esa liga ha vuelto a obtener un título europeo.

Los éxitos europeos de Ferguson hicieron que atrajera la atención de equipos de Escocia y de la liga inglesa. El Rangers mostró interés, así como el Wolverhampton, Arsenal y el Tottenham, pero, tras conseguir el doblete en la temporada 1983/1984 (Liga y Copa), Fergie rechazó las ofertas, arguyendo que, si le hablaba de lealtad a sus jugadores, él tenía que dar el ejemplo.

Sus logros en el cuadro rojo le valieron obtener el título de Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE por sus siglas en inglés). También fue invitado a participar como asistente de Jock Stein en la selección escocesa. Cuando Stein falleció el 10 de septiembre de 1985, Ferguson se hizo cargo de la selección. Calificó al Mundial de México 1986 tras disputar el repechaje contra Australia. En el Mundial, Escocia fue eliminada en fase de grupos y Ferguson dejó el cargo.

Fergie continuó cosechando éxitos con el Aberdeen, obteniendo otra liga (1984/1985) y otra copa (1985/1986). La atención y el acecho de los clubes ingleses crecía. El Liverpool lo quería para sustituir a Joe Fagan y el Tottenham volvió a la carga. Pero Ferguson decidió permanecer en el Aberdeen. Sin embargo, cuando el Mancheter United despidió a Roy Atkinson, Alex Ferguson estaba listo para asumir el reto. El resto, es historia.

Su legado con el Aberdeen es: 3 ligas, 4 copas, 1 Supercopa de Liga, 1 Copa Dybrough, 1 Recopa Europea y 1 Supercopa Europea. 11 títulos en ocho años. Y lo logró con un equipo con un presupuesto limitado y que no estaba acostumbrado al protagonismo y que, durante los años de Alex Ferguson al mando, logró romper el duopolio Celtic/Rangers y ser el equipo de mayor importancia de Escocia. Los aficionados del Aberdeen se acostumbraron a ganar, pero tras la marcha de Furious Fergie, el Aberdeen no ha vuelto a ganar la liga y tan sólo han obtenido 4 títulos hasta la fecha.

Sí, Sir Alex Ferguson siempre será recordado por todo lo que logró con el Mancheser United. Sin embargo, nunca debe de olvidarse que antes del Sir, Alex Ferguson era un joven técnico, lleno de ambiciones y sueños, mismas que empezó a cumplir con los Reds pero de Aberdeen.

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Don Andrés Iniesta Luján

Silverlune24

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Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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