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Champions League: Noche de la Gesta y la Remontada

Locura en el Camp Nou. Lógica en el Signal Iduna Park. Lo que nadie esperaba que pasara, pasó en Barcelona. Lo que todos esperaban que pasara en Dortmund, pasó. Noches de Champions. Noches para el recuerdo.

Desde la derrota por 4-0 en el Parque de los Príncipes, en Can Barça no se hablaba de otra cosa que no fuera la remontada y la marcha de Luis Enrique al final de la campaña. Probablemente el asturiano entendió que la mejor manera de motivar a sus jugadores era haciéndose a un lado, desahogando así la presión y buscando distender un ambiente que parecía enrarecido.

Así llegamos a la noche del 8 de marzo. El Camp Nou entregado a los suyos y el PSG de blanco. Parece que tanto se habló en los medios de remontada, que hasta el propio club francés comenzó a creer que era posible que les eliminaran. Porque los de Emery no salieron con la intensidad del partido de ida. No presionaron la salida y se atrincheraron en su área.

El castigo por esa actitud ratonera llegaría pronto. Apenas 3 minutos y Suárez cazaría un rebote en el área para vencer a Trapp de un cabezazo. 1-0. Mejor inicio imposible. Los culés siguieron con la posesión y el asedio. No con ése futbol que encantó al mundo, pero con muchas ganas, garra e intensidad. Algo que no suele ser característico de este equipo.

Le Parisiens apenas intentaban ir al frente. Apenas lograba asomarse al área culé. No era ni la sombra de la aplanadora que fue en París. Así que el autogol de Kurzawa que significó 2-0 al ’40, no fue sorpresa para nadie. El Barcelona había hecho la mitad de los deberes y aún tenía todo el segundo tiempo para seguir soñando.

Y apenas a los 5 minutos de la segunda mitad, en una de las tantas y tanas polémicas arbitrales que hubo -la tormenta perfecta en el futbol no puede existir sin yerros de los árbitros-, Neymar cae tras tropezar con la cabeza de un caído Meunier. Penal. Messi no fallaría y el sueño se acercaba al reino de lo real.

Pero el Barcelona iba revolucionado y esas revoluciones extras terminaron por hacerlos errar en defensa. Kurzawa aprovecharía un descuido de Rakitic para ceder a Cavani que no perdonaría.  3-1 y la remontada volvía a ser una quimera. Al menos lo fue del minuto ’62 al ’88.

Porque en la noche que Messi no fue mágico, Neymar fue la diferencia. Más allá que pecó de tirarse, el brasileño nunca dejó de creer, nunca dejó de luchar. Y fue de sus botines, en un cobro magistral de tiro libre, que llegó el cuarto, el que reavivaba la esperanza culé.

Entonces, llegaría la locura. En la misma portería en la que 18 años antes el Manchester United lograría una de las remontadas más espectaculares en una final de Champions. Ahora, sería el turno de los dueños de casa.

Corría el minuto ’90 y Suárez -quien también pecó de tirarse en el área- vendió un ligero contacto de Marquinhos. El árbitro compró. Neymar cobró y el 5-5 en el global llegó. Tensión al máximo. El público metido con los suyos, como pocas veces se ha visto.

Tiempo de compensación. Les Rouge et Blue se defendía con los 11 en su medio campo como mejor podían. Balones al área. Centros por todas partes. Ter Stegen se iba al ataque buscando un remate. Y llegó una falta sobre el portero alemán cuando recuperaba un balón. Y Neymar, otra vez Neymar, apareció. Un centro medido ante una defensa estática que tiró mal el fuera de juego. Sergi Roberto, cuestionado y señalado, se lanzaría por todo con ese balón. Haría contacto y su remate vencería a un impotente Trapp.

 

 

Locura, éxtasis, delirio. Porque ya no hubo tiempo para nada más. El sueño se volvió realidad. Si algo le faltaba este Barça que lo ha ganado todo, era una remontada de esta naturaleza. Y llegó en una noche en que Messi cedió el testigo a Neymar. Llegó cuando nadie lo esperaba. Llegó y quedará como la mayor remontada en la historia de la Champions League.

 

Mientras tanto, en Dortmund la tarea no era tan complicada. En la ida, Aubemayang se hartó de fallar goles. Esta vez, el gabonés no sería tan piadoso y la marea amarilla aplastaría a un inofensivo Benfica.

Con un gol de ventaja, las Águias esperaban anotar un gol que obligara a los locales a anotar tres. Pero apenas al minuto 4, apareció Auba. Un certero testarazo tras un cobro de tiro de esquina empataba la eliminatoria. Pero Die Borussen no se conformarían, siguieron presionando y buscando, pero esperarían hasta el segundo tiempo para inclinar la balanza a su favor.

La banda izquierda del Borussia fue una pesadilla para los portugueses. Dembelé y Pulisic hacían destrozos. Una gran combinación al ’59 culminaría con un gol de Pulisic. 18 años y definió como si llevara 10 años siendo profesional. Con el rival groggy, Aubameyang propinaría el knock out. A centro de Schmelzer, el gabonés haría el tercero.

Por si fuera poco, el propio Auba haría el cuarto. Ahora a pase filtrado de Durm. Eliminatoria más que finiquitada. El Borussia Dortmund está en cuartos y es un rival a tener en cuenta.

Noches de Champions. Noches de locura. Noches de delirio.  Noches para el recuerdo.

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Silverlune24

Silverlune24

Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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