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Ghost in the Shell: Mucho Shell y poco Ghost.

Antes que nada, hay que mencionar que queda más que claro que la versión hollywoodense de Ghost in the Shell es una adaptación del manga original de Masamune Shirow y sus posteriores versiones animadas, siendo la película de 1995 -probablemente- el punto más alto de la franquicia. Es decir, no se espera que sea un remake sumamente fiel al material del que toma el nombre. No obstante, si algo distingue a Ghost in the Shell es el debate filosófico lo que implica ser humano y la conciencia del ser humano, por lo que resultaba interesante ver que tanto respetarían esta premisa.

Poster promocional del filme de 1995

La historia de esta versión de Rupert Sanders, protagonizada por Scarlett Johansson, toma lugar en un futuro en el que las mejores cibernéticas se han vuelto la norma. Los seres humanos, en su mayoría, tienen una especie de puertos en su cuello a través del cual pueden subir y bajar cualquier información de la red, mientras que hay robots de servicios cada vez más humanizados. Una distopia en la que la ciudad gris toma el color de la excesiva publicidad que abunda por todos los rincones.

El filme arranca con la Mayor Mira Killian siendo rescatada de un barco de refugiados que fue atacado. Aparentemente su cuerpo quedó tan dañado, que, una compañía contratista del gobierno, Hanka Industries, deciden experimentar con su cerebro. Le dan el cuerpo y la cara de Scarlett Johansson, siendo así la primera de su tipo: única y especial. De inmediato la coloca en la Sección 9 a cargo de un hombre japonés, Aramaki (Takeshi Kitaon) y comienza a trabajar como una súper agente. Tras “sumergirse” en el drive de una geisha hackeada, la Mayor comienza a tener flashbacks o “fallas” (glitches) de lo que podría ser su pasado. Cuando conoce a Kuze, quien le dice que no confíe en la compañía, que a su vez le indica a ella y a toda la Sección que tienen que buscar y matar a Kuze, la Mayor comienza a tener dudas y preguntas sobre su pasado que ya no puede evitar.

Esta premisa podría ser interesante, si no tuviera el título que tiene este filme. Es decir, la premisa en la que sustenta es “¿Quién soy yo?” y no en todo el contexto filosófico -y visual- que hace Ghost in the Shell tan apreciada por una sólida base de fans. Mientras que el resto del público que no está tan familiarizado con lo que elementos que conforman la historia de Shirow, obtienen algún guiño del original, y no más que eso (ojos removibles, dedos mejorados para usar el teclado, la aparición de los perros, las peleas con invisibilidad). Al final, el producto no es más que pocas escenas de acción con los pertinentes clichés y personajes que son un estereotipo en los filmes de este género: el corporativistas ávido y sin escrúpulos, la científica que se debate entre su trabajo y la moral para redimirse, y un séquito sin mucho desarrollo ni peso en la historia.

Mayor Mira

Los guionistas decidieron apostar por una historia que nos han contado en más de una ocasión: encontrar la identidad en un mundo en que el malus maximumen esta ocasión el corporativismo- es el responsable de la distopia futurista. Los relegados son utilizados y considerados desechables. Sin embargo, si se acaba con ese villano, el futuro tiene promesa de ser mejor, mientras que el protagonista logra llegar a ese punto en el que se acepta y se asume como es. Todo lo que pudiera estar relacionado con las preguntas que cuestionan al humano y su humanidad son borradas para mejor apostar todo por una estética visual muy bien lograda.

Scarlett Johansson plays The Major in Ghost in the Shell from Paramount Pictures and DreamWorks Pictures in theaters March 31, 2017.

De Scarlett Johansson no hay muchas quejas. Más allá de la polémica que generó su casting para este rol, su trabajo en la pantalla es bueno. La interacción entre la Mayor y Batou (muy bien interpretado por Pilou Asbæk) es también rescatable, pero el gran problema que hay con la Mayor es la manera que quisieron justificar que la elegida para el papel haya sido Scarlett. Sin dar muchos detalles para no caer en spoilers, es lo que termina de alejar por completo esta adaptación de su original, quitándole toda posibilidad de rescatar algo de la esencia de lo que hace Ghost in the Shell tan apreciada.

Batou y la Mayor

De tener otro título, se podía decir que es una película buena a secas. Pero al tener la base que tiene, no queda más que decir que este filme tiene mucha shell pero muy poco ghost.

 

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Silverlune24

Silverlune24

Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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