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Barcelona 0 vs Juventus 0: La Vecchia Signora anula la remontada

No hubo remontada. Los goles que necesitaba el Barça se los dejó el 9 de marzo contra el Paris Saint Germain. No fue por falta de llegadas o falta de intensidad. Pero la Juventus es un equipo que no se deja abrumar por el escenario, no sufre pánico escénico, no se pone nervioso, y, sobre todo, sabe cómo defender sin verse ahogado.

Dejando de lado experimentos, Luis Enrique saltó con lo que es su once de gala. Con Jordi Alba de regreso por la banda izquierda y Sergi Roberto por la otra banda. Esto le dio más profundidad y permitió que Iniesta y Rakitic se sintieran más cómodos, sin tener que correr tantos metros, para así asociarse mejor con Messi, Neymar y Suárez. Por su parte, la Juventus repitió el 11 y el parado que triunfó en Turín. Allegri encontró en el 4-2-3-1 el parado ideal para dar el balance y el orden a un equipo que le sobra banquillo y le sobra oficio.

Los culés necesitaban un gol rápido. También necesitaban una noche inspirada de los tres de adelante. Pero, sobre todo, necesitaban que los bianchoneri no tuvieran un partido como el que tuvieron. Un descuido, un despiste, un error. Algo que abriera la puerta para que se asomara la oportunidad de un remontada. Pero la Vecchia Signora es un grande, y donde se intimidó el PSG, la Juventus brilló.

Porque el inicio del partido, dónde el Barcelona esperaba que el Camp Nou hiciera su efecto sobre los visitantes, fue el que buscaba la Juve para dejar clara sus intenciones. Porque la Juventus es un equipo grande. No uno de mercenarios ni de jeques. Y como tal, salió a buscar el gol. No se apertrecharon. Así, hubo un intercambio de llegadas vertiginosas. El Barcelona revolucionado y la Juventus aprovechando avenidas que dejaba un equipo que ha ido perdiendo esa esencia que lo hizo dominar el futbol mundial. Higuain de nuevo se perdió el gol. Mientras que Dybala y Cuadrado se toparon con Piqué y Umititi, salvadores en más de una ocasión.

Sin embargo, el Barça se fue tranquilizando y, a través de tocar y tocar, buscó exigir a Buffon. La banda izquierda fue hacia donde se cargó el ataque culé. Messi levantaba la cabeza, y buscaba a Neymar, incisivo, pero que se encontró con la mejor versión de Dani Alves. Alba subía una y otra vez. La pausa corría a cargo de Iniesta y el peligro de los pies de Messi. Suárez siempre luchó, pero estuvo lejos de dar su mejor partido.

La Juventus, equipo italiano como el que más, cedió metros para resguardarse mejor. Y nos entregaron una de las mejores muestras de lo que es defender sin el balón. Claro, no es que el Barça no haya generado nada. Messi encontró un balón franco desde la frontal, y, raro en él, su disparo salió desviado. Pero Chiellini y Bonucci son de los mejores centrales del mundo (con Barzagli, Benatia y Rugani esperando en la banca), anulando a Suárez y cualquier posibilidad de juego aéreo. Pjanic y Khedira en el doble pívot dificultaron el accionar de la media cancha culé. Alex Sandro y Alves no se despegaban de Messi ni de Neymar. Mientras que Cuadrado, Dybala y Mandzukic cubrían cualquier resquicio que no alcanzaban a cubrir sus compañeros. Defendían con orden, con idea, y el peligro de la contra nunca desapareció.

En la segunda mitad, el guion fue tal como terminó el primer tiempo: El Barça volcado al ataque. La Juventus replegada y peligrosa al contragolpe.

Los culés intentaban más a base de ganas que de idea. El catenaccio bianchonero era impenetrable, inexpugnable. No es que el partido del Barça fuera malo, es que la Juventus dio cátedra de como solventar una eliminatoria. Cada llegada, cada intento, cada internada culé se encontraba con un obstáculo casi insuperable. Cuando lograban sortearlo, la puntería no apareció. Buffon nunca fue realmente exigido y Gigi sólo intervino en jugadas que no demandaron lo mejor de su leyenda.

Luis Enrique hizo ingresar a Alcácer. Piqué era un delantero más. El Barça trataba de encontrar ese resquicio, esa grieta. Apelaba a que la suerte le sonriera, pero no sería esta noche. La Juventus cerró la puerta con candado. El partido podría haber durado tres días, y el Barcelona no hubiera nunca encontrado como penetrar en el entramado bianchonero. Allegri le volvió a ganar la partida a Luis Enrique, que despide de la Champions con el regusto amargo de haber dejado ir la eliminatoria en Turín.

Terminó el partido. 0-0.  Las lágrimas de Neymar ejemplificaron la impotencia de un Barcelona maniatado y limitado por un rival que nunca vio en riesgo su ventaja. Maniató a un Barça que tiene muchas preguntas de cara al futuro próximo; siendo la principal la designación del entrenador que ocupará el banquillo la próxima temporada. La remontada no fue más que una quimera.

Por su parte, la Juventus quiere la Champions. Buffon quiere -y por trayectoria- merece el trofeo que falta en su impresionante palmarés y brillante trayectoria. Y, tras la demostración de esta noche y de la semana pasada en Turín, ¿hay quién se atreva descartarlos entre los favoritos? La Vecchia Signora está de vuelta en la élite haciendo lo nadie hace mejor que los italianos: defender.

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Silverlune24

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Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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