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Mitología Sumeria: El Dios An (o Anu)

An era representado lor los sumerios como una estrella

An (cuyo nombre en sumerio es equivalente a “Cielo”) o Anu (nombre que fue dado por los acadios y posteriores imperios en el Medio Oriente) era considerado el padre de todos los dioses en la mitología del Medio Oriente. Básicamente sus hijos, en conjunto con su esposa Ki (la diosa de la Tierra) son llamados Anunnaki (y no señores, no son extraterrestres ni ninguna tontería como esa).

El problema con An es que él es visto como un dios distante, esto se debe a que cuando se empezó a registrar la mitología, su culto ya iba en decadencia, siendo sustituido por su hijo Enlil (el viento), y podemos notar que ambos eran casi sustituibles. Su mismo culto, en el templo de Eanna, establecido en la ciudad de Uruk, fue sustituido por su nieta (y a veces su hija) Inanna, incluso hay un mito que hace referencia a esto.

 

APARIENCIA FÍSICA

Ok, no, An no tiene forma física. Así de simple. Si era representado en una imagen, ponían una corona en un trono y ya está.

 

HISTORIA

A continuación, haré mención de los mitos de An, dividiéndolos en las fuentes en donde él es mencionado. Recuerden que, aunque dicha deidad era adorada en el Medio Oriente, cada imperio y pueblo le agregó sus propios condimentos para hacerlo más llamativo a su propio folclor.

 

Mitología Sumeria - El Dios An en una estela Kasita - Pandemonium.com.mx

En esta estela casita, en la segunda línea vemos dos coronas, las cuales representan a Anu y a Enlil

Mitología Sumeria

En la versión sumeria, An y su esposa Ki eran hijos de la mar celestial llamada Nammu. An y Ki tuvieron relaciones y su primer hijo, Enlil, los dividió para que no estuvieran unidos.

Aunque An mantuvo su poder como el rey de los cielos, su nieta Inanna deseaba poseer su templo de Eanna. Inanna debe atravesar muchos pantanos y teniendo una ruta muy difícil, además de ser apoyada por varios pescadores de la zona. Cuando llega, su abuelo An no está contento con su presencia, de hecho, está cabreado por los caprichos de ésta, sin embargo, por razones políticas (el verdadero dios de este mundo), An decide cederle el templo a Inanna, dando como explicación porque en la ciudad de Uruk ya no se adoraba a An si no a Inanna.

 

Mitología Acadia: La epopeya de Gilgamesh.

Una nueva historia agregada al dios Anu (An en sumerio). Cuando Ishtar (Inanna en sumerio) fue rechazada por Gilgamesh porque su amor por su amigo Enkidu era mayor (¡¡¡¡GAY YAY!!!!!), ella se va furiosa al cielo y le pide a Anu que le ceda el Toro de los Cielos para que se la rompa a Gilgamesh. Anu se queda perplejo “A ver chiquilla, si tú tienes el poder para aplastar a Gilgamesh ¿por qué simplemente no lo haces tú misma?”. Pero Ishtar, como es una mujer independiente y luchona, no quiere hacerlo ella y amenaza con destruir las puertas del Irkalla (infierno) y llenar de zombies el mundo (los acadios ya pensaban en el apocalipsis zombie desde hace tanto). Anu entonces accede (y sí, cada vez pensamos que Anu no tenía carácter y cedía a los caprichos de su nieta) y le entrega a dicho toro, lo cual pone muy contenta a Ishtar (pero el que la rechazaron, nadie se lo quitará).

 

Mitología Casita: El mito de Adapa.

Hace mucho tiempo, el dios Enki (el dios de las aguas), creó al primer humano llamado Adapa, pero por mucho que Enki lo quería, no consideró correcto que él tomara el agua de la inmortalidad. Adapa sabía que moriría, pero trataba de olvidar estos problemas pescando y cazando. Un día, mientras pescaba, la diosa Ninlil (el viento del norte) iba a toda prisa y pasó por la balsa donde Adapa pescaba y lo arrojó hasta la orilla. Furioso, saltó, atrapó a la pobre diosa y le arrancó un ala. Obvio que Anu, cuando escuchó esto se puso furioso.

Enki le informó a Adapa que tenía que subir a los cielos a explicar su fechoría, pero le dijo que para que Anu no lo castigara, tenía que hacer todo lo que él le dijera. Primero, que debía saludar a los porteros con respeto (porque esto no es obvio, al menos no lo era en ese entonces, te metías a la casa de alguien y ya está). La otra era no aceptar la comida que le diera Anu, porque podría estar envenenada. Adapa, como cual autómata sin cerebro, acepta seguir los pasos al pie de la letra.

Adapa sube a los cielos y saluda a los porteros con respeto. Estos, bien emocionados le informan a su patroncito que Adapa los saludó con respeto (en serio, ¿qué carajo le pasaba a esta gente?). Anu se pone muy contento y llama a Adapa para que le explique el por qué le arrancó el ala a la pobre Ninlil. Adapa responde que él estaba tranquilamente pescando el pez más gigantesco que se hubiera imaginado, cuando esa maldita diosa del viento del norte lo tumbo de la balsa, casi se ahoga, además que se fracturó la mitad de los huesos y sufrió un derrame cerebral (Ok ok ok, me estoy inventando todo esto para cuestiones humorísticas, solamente explicó a detalles lo que sucedió). Anu, sorprendido de su audacia y palabras se pregunta a sí mismo “¿por qué Enki no lo ha hecho inmortal?” y le ofrece agua y comida de la vida para hacerlo inmortal, pero Adapa los rechaza.

Anu descubre posteriormente que Enki le ordenó no probar comida en el cielo a sabiendas que le iba a ofrecer comida para hacerlo inmortal y manda a castigar a Enki. Éste responde que hacer inmortal a un ser humano rompería el equilibrio de la vida. Al pobre de Adapa ya no se le da una segunda oportunidad.

 

Mitología babilónica: Enuma Elish

Los babilonios expanden el mito antiguo de los sumerios, creando más genealogías (genial, más nombres que aprenderse) al mito. Considera que el principio no era Nammu si no Apsu (el agua fresca) y Tiamat (el agua salada, y, en esencia, la sustitución de Nammu). Ellos dos tienen sexo apasionado y bien húmedo y tienen como hijos a Lahmu y Lahamu, junto con los padres de los dioses llamados Anshar y Kishar. Estos dos últimos se convertirían en los nuevos padres de Anu, quien con su esposa Antu (Ki en sumerio) tienen de hijos a Enlil y Ea (Enki sumerio) entre otros.

Apsu está molesto con sus hijos porque solo cogen y cogen y son absurdamente ruidosos, entonces decide matarlos, pero Tiamat está en desacuerdo y le avisa a Ea los planes de su bisabuelo, así que Ea lo induce en coma y lo asesina. Tiamat, quien no esperaba esto, se pone furiosa y le declara la guerra a los dioses, quienes pusieron ya a Ea como el rey de los dioses.

Para negociar, Ea propone que su padre Anu negocie los términos de la paz, pero éste, al ver a Tiamat (una serpiente gigantesca y grotesca) se acobarda y huye (sí, este tipo de historias eran hechas para hacer creer que el dios que era antes adorado ya no valía la pena y era sustituido por la nueva generación, más valiente). Así que Marduk, el hijo de Ea, sugiere que no negocien, que se partan la madre con Tiamat y sus demonios, así que él y los dioses luchan y terminan triunfando.

 

CONCLUSIONES

Y pues ya, An no era precisamente una deidad muy adorada en la antigüedad, tampoco era un alienígena ni ninguna de esas tonterías que han mancillado a la mitología del Medio Oriente en sus intentos de desprestigiar el conocimiento obtenido en esta región (ya saben el clásico, si son morenos, su tecnología era extraterrestre; si son blancos, su tecnología se debe a su ingenio y sabiduría). El culto de An ya era escaso cuando se empezó a escribir las historias, pero podríamos creer que su hijo Enlil absorbió mucho de sus mitos, y será de quien hablaremos a continuación.

An continuó siendo moderadamente adorado incluso en épocas como el helenismo y bajo el régimen parto, pero ya era algo muy escaso. Cuando esta región se volvió musulmana, su culto desapareció completamente.

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Dougieus

Dougieus

Programador de videojuegos en Raptware y creador de las tiras cómicas Animondos. Amante de la historia, geografía, mitología y los videojuegos retro.

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