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Giuseppe Tartini: Cuando el diablo te inspira en sueños

Sí, pensarán que es extraño que para abrir un texto sobre Giuseppe Tartini con un video de la película de Batman, pero esta frase: “You ever dance with the devil by the pale moonlight?” o “¿Alguna vez has bailado con el diablo bajo la pálida luz de la luna?bien puede definir lo que Tartini experimentó cuando compuso su obra más famosa: Sonata para violín en sol menor o El Trino del Diablo.

Retrato de Giuseppe Tartini

Nacido el 8 de abril de 1692, en Pirano, un pueblo de la península de Istria, parte de la República de Venecia -hoy llamada Piran, en Eslovenia-, Giuseppe Tartini fue un violinista, compositor, filósofo, científico y teórico de la música de la época del barroco. Fue contemporáneo de Antonio Vivaldi y de Francesco Maria Veracini, dos grandes violinistas italianos.

 

Durante el transcurso de su vida, Tartini compuso cerca de 200 sonatas y conciertos para violín, con muchas de sus obras escritas en papel, aunque posiblemente haya muchas otras que no han sido descubiertas, así que este número es apenas un estimado. Sus composiciones presentan un amplio rango en el tono, velocidad, variedad en la figuración, en el arqueo, así como en la expresión más íntima y sensible de la ejecución. Su música es reconocida por su altas cualidades técnicas y poéticas.

Tratado sobre la armonía de Tartini

Aunado a lo anterior, es el primer propietario conocido de un violín hecho nada más y nada menos que por Antonio Stradivari. También era un devoto investigador de la teoría de la armonía y acústica, publicando muchos ensayos al respecto, e incluso afirmó que había descubierto los principios de lo que llamaría el “tercer sonido”, que es una armonía producida cuando dos notas de una cuerda son tocadas en perfecta sintonía. Otro ejemplo de su devoción por la investigación y los estudios lo encontramos en su aseveración del uso de los tonos diferenciales como método para afinar el violín, así como experimentos para calcular la tensión y el diámetro correcto de las cuerdas.

Un violín Stradivarius

Como podemos notar, Tartini fue un personaje dedicado enteramente a su instrumento. Su maestría llegó a tal grado, que en Italia lo llamaban il Maestro delle Nazioni (el mejor músico del mundo) y en Francia lo conocían como le legislateur de l’archet (el legislador del arco). Sin embargo, la razón porque la que Tartini es más conocido es por la curiosa anécdota sobre la concepción y composición de su sonata más célebre El Trino del Diablo.

 La anécdota nos llegó gracias a una entrevista que Tartini le dio al astrónomo francés Jerome Lalande, unos años antes de su muerte (el 26 de febrero de 1770), el mismo año que se retiró como violinista. La historia fue publicada en su libro Voyage d’un Français en Italie, editado en 1769.

Jerome Lalande

Todo empezó con un sueño:

Una noche soñé que hice un pacto con el diablo a cambio de mi alma. Todo marchó como deseaba: mi nuevo sirviente anticipaba todos mis deseos. Tenía la idea de darle mi violín para ver si era capaz de tocar algunas tonadas bonitas, pero imagine mi asombro cuando escuché una sonata tan inusual y tan bella, ejecutada con tal maestría e inteligencia, en un nivel que jamás hubiera concebido posible. Estaba tan abrumado que dejé de respirar y desperté jadeando. Inmediatamente tomé mi violín, con la esperanza de recordar algún fragmento de lo que acababa de escuchar, pero fue en vano. La pieza que entonces compuse fue sin duda la mejor, y aún la llamo “La Sonata del Trino del Diablo,” pero palidece en comparación con aquella que me había sorprendido tanto, que hubiera destruido mi violín y renunciado a la música para siempre si hubiera podido poseerla.

 

Esta sonata consta de tres movimientos, en lugar de los cuatro o cinco tradicionales. El tercero, además, pasa por una serie de cambios de ritmos, como una reminiscencia de la forma de la sonata con cuatro o cinco movimientos. Las melodías son inquietantes, conmovedoras, intensamente expresivas. El primer movimiento es el ejemplo de cómo Tartini buscaba una expresión más emocional de la música. Al llegar el tercer movimiento, es cuando empieza el Trino del Diablo. Hay una intensa serie de movimientos conocidos como “trinos de doble parada”, que básicamente consta de tocar simultáneamente dos cuerdas adyacentes y dos notas al mismo tiempo, mientras se alterna entre otras dos notas adyacentes y un tono aparte, así como rápidos cambios entre tocar rápido o lentamente. El resultado es una pieza cautivadora, evocadora e inolvidable. Una sonata que es un enorme reto para cualquier violinista.

La fecha de la composición de la sonta no es de todo clara. Lalande escribió que el sueño ocurrió en 1713, pero, por el estilo, podría haber sido compuesta en 1745. Lo que sí es claro es que esta pieza no fue publicada hasta 1798, a casi treinta años de la muerte de Tartini. ¿Por qué tardó tanto en aparecer? Si algo aprendimos de la historia de Vivaldi es que, en esos tiempos, es que los manuscritos podían perderse, traspapelarse y aparecer en lugares inesperados.

Sin duda, esta composición, sea cierto o no el sueño de Tartini, nos muestra que la inspiración, la creatividad, la respuesta a conflictos y soluciones a problemas pueden surgir de los lugares más inesperados. En este caso, el virtuoso italiano tuvo como fuente de inspiración al Diablo, y, sin duda, al escuchar esta pieza, nos hace imaginarnos una posible respuesta a la pregunta del Guasón: cómo sería bailar con el Diablo bajo la pálida luz de la luna.

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Silverlune24

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Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

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