Centro CulturalPrincipal

Chopin: Entre el salón y la revolución

Fryderyk Franciszek Chopin. Compositor y virtuoso polaco. El grueso de su trabajo fue para piano, aunque compuso dos conciertos para piano, algunas piezas de cámara y música para canciones polacas. El tono de su música, considerado, nostálgico y sentimental, romántica a toda regla, nos dificulta imaginar que en Chopin haya habido una vena revolucionaria, un espíritu ardiente de amor y pasión por su patria. Y, sin embargo, pocos han amado tanto a su nación como Chopin amó a Polonia.

Chopin es más conocido por sus años en París. Llegó a la Ciudad Luz en 1831, tras una breve gira por Alemania. Y fue en Francia donde construyó su reputación y la de su música: delicada, de ensueño, cargada de emociones y sentimentalismo. Su primer concierto, en 1832, no tuvo el mejor recibimiento. SI bien se aplaudió su imaginación, delicadeza y su improvisación, se le criticó la falta de poder “pianístico”. Gran contraste con la ambiciosa grandilocuencia de Liszt. El éxito que gozó el húngaro nunca lo disfrutó Chopin.

Y es que Fryderyk era un hombre sensible, quisquilloso, con una salud que nunca fue robusta. El mundo de los ricos, privilegiados y aristócratas, de los salones deslumbrantes y fiestas lujosas le resultaba no sólo atrayente, sino que le proveía el ambiente perfecto para su música y su estilo particular de interpretar y tocar. También le proveía de estudiantes, ya que Chopin generaba su ingreso dando lecciones de piano a los ricos y a la nobleza, restringiendo sus apariciones en conciertos a unas cuantas apariciones en sus dos últimas décadas de vida.

Chopin dando un concierto privado

En este periodo, se embarcó en una relación completa y tortuosa con la escritora George Sand, y pasó los últimos años de su vida constantemente enfermo. Un viaje temporal a Mallorca y una gira en Inglaterra y Escocia no hicieron nada para mejorar su precaria situación. Murió a los años 39 de tuberculosis.

Daguerrotipo de Chopin meses antes de su muerte.

En esta etapa parisina, Chopin compuso sus obras más reconocidas. Como el Nocturno en Mi Bemol Mayor, Op 9, No. 2

 

La Heroic Polonaisae op. 53

 

Fantasie Impromtpu:

 

También están las Mazurkas, los valses, los scherzos, y, claro las baladas. ¿Alguien recuerda la película de Polansky El Pianista? ¿Esa escena en la que el protagonista, Wladek Szpilman, toca el piano para el oficial alemán? Pues interpreta la Balada en Sol Menor, Op. 23 . Como podemos apreciar, el polaco escribió la música de piano en términos del piano. Beethoven lo hacía pensando en orquesta. Schubert lo hizo pensando en lo vocal, pero Chopin fue totalmente pianístico. Es por eso que pocas de sus piezas pueden ser arregladas para otros instrumentos.

Firma de Chopin

Asimismo, Chopin ha alcanzado la inmortalidad gracias a que no escribió obras de gran escala, sino miniaturas. Miniaturas cargadas de sentimiento y una poderosa carga emocional. Incluso sus conciertos y sonatas son relativamente cortos para estándares clásicos. También es interesante notar que, a diferencia de la mayoría de los románticos, su inspiración no provenía de la literatura ni de la pintura. No, su inspiración vino de su tierra natal. Su inspiración era Polonia.

Tenemos que recordar que cuando Chopin nació, el 1 de marzo de 1810, Polonia era el Ducado de Varsovia, un estado polaco establecido por Napoleón, tras las Particiones de Polonia. Es decir, Polonia no era nación y no lo fue hasta el siglo XX. Tras la muerte de Napoleón, el Ducado pasó a ser el Zarato de Polonia, que era controlado por Rusia, aunque contaba con cierta autonomía

Lo anterior nos pone el contexto para entender el sentimiento que tenía Chopin con respecto a su tierra natal. Después de todo, lo que él sentía como suyo estaba siendo oprimido por una potencia exterior. Y es por eso que, en su música, Chopin buscó incorporar elementos folklóricos polacos, para así materializar la identidad de su gente.

Para Chopin, lo más doloroso fue que, en 1830, a los 20 años, dejó su tierra para no volver. Estaba en Viena cuando se enteró del fracaso del Levantamiento de Noviembre. Chopin había querido regresar, pero, al ser un nacionalista confeso, no se lo permitieron. De haberlo hecho, habría sido encarcelado, y, con su salud tan frágil, seguramente hubiera muerto.

Ataque ruso en Varsovia durante el Levantamiento de Rnoviembre.

Su respuesta ante la frustración y el dolor, la podemos leer en su diario: “…Sólo puedo gemir, sufrir, y verter mi desesperación en el piano.” El resultado fue el Étude Op. 10, No. 12 en Do Menor, o, como es mejor conocido, el Estudio Revolucionario.

 

La música de Chopin es el testamento de su amor a Polonia. Cada mazurka era una carta de amor a su nación. Cada pieza que componía lo hacía con el recuerdo de Polonia en su mente, pero sobre todo en su corazón. La melancolía escondía el fuego de una pasión que lo consumió: la añoranza de volver a su tierra.

Al final, nunca pudo regresar, pero su música es un legado que nos enseña que no es necesario tomar las armas para demostrar un sentimiento nacionalista. El arte es otra manera de amar y de expresar. Y Chopin, en ese sentido, fue un revolucionario. Por algo es un héroe nacional y su corazón, a expresa petición de Fryderyk, descansa en la Iglesia de la Santa Cruz en Varsovia.

Monumento funerario dónde está depositado el corazón de Chopin. Iglesia de la Santa Cruz en Varsovia.

Anterior nota

Verano para geeks: una infografía

One Piece manga 870 - Portada - Pandemonium.com.mx
Siguiente nota

Review de One Piece Manga 870 – Adiós

Silverlune24

Silverlune24

Historiadora de profesión. Geek, nerd, friki, noña, etc., por convicción. Apasionada de los deportes, historia, cine, cultura, anime, manga, videojuegos y caricaturas. Old school all the way.

Nadie ha comentado :(

Leave a Reply